Territorio-Cuerpo de la Tierra: Pachamama como cuerpo vivo
Territorio-Cuerpo de la Tierra: Pachamama como cuerpo vivo
¿Y si la Tierra no fuera un recurso, sino un cuerpo vivo del cual formamos parte?
Esta pregunta cambia nuestra forma de comprender política, economía, ciencia y conciencia. La modernidad colonial nos enseñó a tratar la Tierra como escenario, materia prima, propiedad o reserva de recursos. La montaña se volvió mineral. El río se volvió energía. La selva se volvió madera. El suelo se volvió activo. La vida fue reducida a precio.
Pero, para muchos pueblos originarios de América Latina, esta separación nunca tuvo sentido. La Tierra no está fuera del cuerpo humano. Es un cuerpo mayor: memoria, alimento, abrigo, ancestralidad y condición de existencia.
Aquí aparece la fuerza de Pachamama.
En las tradiciones andinas, Pachamama suele traducirse como Madre Tierra, pero esa traducción todavía es limitada. Pachamama expresa una continuidad viva donde montañas, aguas, plantas, animales, ancestros, comunidades y ciclos están entrelazados. No es una metáfora. Es una forma de organizar la vida desde la relación.
En la perspectiva BrainLatam2026, Pachamama se conecta con el concepto de Territorio-Cuerpo de la Tierra. Si Cuerpo-Territorio muestra que el cuerpo también es territorio, Territorio-Cuerpo muestra el movimiento inverso: el territorio también es cuerpo. La Tierra no es solamente el suelo donde caminamos; es un cuerpo vivo que nos organiza, nos alimenta y nos inscribe en la existencia.
Rogério Haesbaert trabaja esta transición al pasar del cuerpo como territorio al territorio como cuerpo de la Tierra, especialmente desde el pensamiento decolonial latinoamericano, los pueblos originarios y las perspectivas feministas. Esta inversión es decisiva: cuando la Tierra es entendida como cuerpo, la política deja de ser dominio y pasa a ser cuidado.
Un cuerpo no puede ser explotado sin consecuencia.
Un cuerpo siente, responde, guarda memoria, se enferma y necesita equilibrio.
En la lógica colonial, la tierra es objeto.
En la lógica de Pachamama, la Tierra es relación.
Esta diferencia transforma todo.
Si la Tierra es objeto, puede ser dividida, vendida, explotada y descartada.
Si la Tierra es cuerpo vivo, cada acto de extracción es también una agresión contra un cuerpo.
Contaminar el agua no es solo daño ambiental; es daño corporal.
Destruir la selva no es solo pérdida ecológica; es ruptura respiratoria del colectivo.
Fragmentar la tierra en títulos de propiedad también fragmenta la capacidad del cuerpo de sentir continuidad.
Por eso Pachamama conversa directamente con APUS. APUS describe el cuerpo más allá de la piel, la propiocepción extendida en el territorio. Pachamama amplía esa lectura:
APUS es el cuerpo sintiendo la Tierra.
Pachamama es la Tierra siendo cuerpo.
Esta relación también se conecta con Jiwasa. La inteligencia colectiva no emerge solamente entre humanos; emerge dentro de un campo territorial que incluye agua, suelo, clima, alimentos, memoria y cuidado. Un colectivo saludable no es solo un grupo humano organizado. Es un grupo situado ecológicamente.
Cuando este vínculo se rompe, Jiwasa se enferma. El colectivo empieza a actuar como si estuviera separado de la Tierra. La economía cree que puede crecer infinitamente dentro de un cuerpo finito. La política administra territorios como activos. La ciencia estudia cuerpos como si estuvieran desconectados del ambiente que los forma.
Este es uno de los límites del lenguaje científico colonial: mide mucho, pero separa demasiado.
Estudia el cerebro separado del cuerpo, el cuerpo separado del territorio, el territorio separado de la economía y la economía separada de la vida. Después intenta reunir esos fragmentos mediante modelos lineales. Pero lo vivo nunca nació fragmentado.
La neurociencia contemporánea empieza a moverse más allá de esa separación. La neurociencia relacional propone comprender cognición y conducta a partir de sistemas interactivos: cerebro, cuerpo, fisiología y contexto social. El hyperscanning corporificado también avanza al integrar EEG, fNIRS/NIRS, respiración, variabilidad cardíaca, postura y movimiento para estudiar interacciones reales entre personas.
Pero todavía falta una dimensión mayor: territorio y Tierra.
No basta preguntar cómo sincronizan dos cerebros.
Necesitamos preguntar: ¿en qué territorio sincronizan esos cuerpos?
No basta medir cooperación en laboratorio.
Necesitamos preguntar: ¿qué relación con la Tierra sostiene o hiere esa cooperación?
No basta estudiar estrés individual.
Necesitamos preguntar: ¿qué tipo de mundo está colocando ese cuerpo en defensa?
Esta es la contribución de Pachamama a una Neurociencia Decolonial. Nos obliga a salir del individuo aislado y reconocer que la conciencia depende de redes ecológicas, territoriales, comunitarias y simbólicas.
Ailton Krenak ha sido una de las voces centrales en esta dirección. En Futuro Ancestral, desafía la separación moderna entre humanidad y naturaleza, proponiendo una reconexión con saberes ancestrales para enfrentar los desafíos contemporáneos.
Esta visión no es solo filosófica. Es práctica. Comunidades que tratan la Tierra como cuerpo vivo producen otras formas de cuidado, tiempo, memoria y pertenencia. La vida no se organiza solo por productividad, sino por continuidad. El territorio no es únicamente riqueza; es mundo.
Las investigaciones recientes sobre cuerpo-territorio también refuerzan esta lectura. Estudios sobre feminismos indígenas y comunitarios muestran que la violencia contra la tierra es inseparable de la violencia contra los cuerpos, especialmente bajo regímenes coloniales y extractivistas. El territorio aparece como espacio vivo de existencia, no como recurso.
Así, Pachamama no es solo símbolo. Es una crítica estructural a la economía moderna.
La economía colonial pregunta: ¿cuánto vale esta tierra?
Pachamama pregunta: ¿qué vida sostiene esta tierra?
La economía colonial pregunta: ¿cuánto podemos extraer?
Pachamama pregunta: ¿qué equilibrio debemos cuidar?
La economía colonial pregunta: ¿quién es dueño?
Pachamama pregunta: ¿quién pertenece?
Este cambio de pregunta inaugura otra política.
Si la Tierra es cuerpo vivo, el Estado no puede actuar solamente como registrador de propiedades o administrador de activos. Debe actuar como agente colectivo de cuidado territorial, protegiendo agua, suelo, selva, clima, infancia, salud, educación y pertenencia como partes de un mismo metabolismo social.
Aquí el DREX Ciudadano gana un sentido más profundo. Si el dinero nace solo de la deuda, los bancos y la especulación, refuerza la lógica que convierte la Tierra en papel. Pero si el dinero nace en el ciudadano como función metabólica básica del cuerpo social, puede reconectarse con la vida, sosteniendo cuidado, presencia, salud, educación y participación.
El objetivo no es eliminar el dinero, sino volver a anclarlo en la vida.
Pachamama, APUS y Jiwasa forman una tríada:
Pachamama es la Tierra como cuerpo vivo.
APUS es el cuerpo sintiendo más allá de la piel.
Jiwasa es la inteligencia colectiva que emerge del pertenecer.
Cuando esta tríada se rompe, aparece la Zona 3: defensa, miedo, extracción, fragmentación y pérdida de sentido. Cuando se reorganiza, aparece la Zona 2: presencia, metacognición, pertenencia, cooperación y creatividad.
En el fondo, Pachamama enseña que no existe conciencia humana saludable en una Tierra tratada como materia muerta. El cuerpo humano necesita aire, agua, alimento, vínculos, paisajes, memoria y futuro. La mente necesita mundo. Y ese mundo no puede reducirse a mercancía.
La pregunta más profunda quizá no sea “cómo salvar la naturaleza”, porque esa frase todavía separa al ser humano de ella.
La pregunta más profunda es:
¿cómo recordamos que la Tierra también es nuestro cuerpo?
Porque la Tierra no está fuera de nosotros.
Respira en nosotros.
Recuerda en nosotros.
Vive a través de nosotros.
Y cuando herimos a Pachamama, es nuestro propio cuerpo-territorio el que empieza a perder el camino.
Referencias
DAMASIO, Antonio. Feeling & Knowing: Making Minds Conscious. New York: Pantheon Books, 2021.
Base para comprender la conciencia como proceso corporal, regulado y situado.
HAESBAERT, Rogério. “Do corpo-território ao território-corpo (da Terra): contribuições decoloniais.” GEOgraphia, 2020.
Referencia central para vincular territorio, cuerpo, Tierra y pensamiento decolonial latinoamericano.
KRENAK, Ailton. Futuro Ancestral. São Paulo: Companhia das Letras, 2022.
Ayuda a pensar pertenencia, ancestralidad, naturaleza y continuidad de la vida.
ESCOBAR, Arturo. Pluriversal Politics: The Real and the Possible. Duke University Press, 2021.
Desarrolla el territorio como ontología y producción relacional de mundos.
D’ARCANGELIS, Carol Lynne; QUIROGA, Lorna. “Cuerpo-Territorio: Towards Feminist Solidarities in the Americas.” Revista Eletrônica da ANPHLAC, 2023.
Relaciona cuerpo-territorio, feminismos indígenas, colonialismo, extractivismo y violencia contra tierra/cuerpos.
MOULTON, Holly. “Indigenous Women are the Guardians of Pachamama.” Global Environmental Change, 2024.
Relaciona soberanía territorial, Pachamama, mujeres indígenas y justicia climática.
DE FELICE, Silvia et al. “Relational Neuroscience: Insights from Hyperscanning Research.” Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 2025.
Defiende una neurociencia relacional que considera cerebro, cuerpo, fisiología y contexto social.
GRASSO-CLADERA, Aitana et al. “Embodied Hyperscanning for Studying Social Interaction.” Social Neuroscience, 2024.
Integra EEG/fNIRS, medidas corporales e interacción social, aproximándose a una ciencia del cuerpo situado.