Jackson Cionek
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Tekoha y APUS - Interocepción y propiocepción más allá del vocabulario colonial

Tekoha y APUS - Interocepción y propiocepción más allá del vocabulario colonial

Hay cosas que la escuela casi nunca enseña bien, pero que el cuerpo sabe todo el tiempo. El estómago cambia antes de una prueba. El pecho se abre cuando nos sentimos seguros. Los hombros suben cuando la presión aumenta. La mano encuentra un objeto antes de que podamos explicar cómo. El cuerpo siente por dentro y por fuera al mismo tiempo. En este blog usamos Tekoha para nombrar el territorio interno: lo visceral, lo interoceptivo. Y usamos APUS para nombrar el territorio externo incorporado: espacio, postura, dirección, alcance y movimiento. La idea no es solo cambiar palabras. La idea es sentir algo muy concreto: aprender nunca ocurre solo “en la mente”; ocurre en la relación viva entre lo que el cuerpo siente por dentro y cómo se organiza hacia el mundo por fuera. La literatura reciente sobre conciencia corporal, interocepción, propiocepción y espacio peripersonal va en esa dirección. (PMC)

Cuando hablamos de Tekoha, estamos hablando de ese territorio interno que aparece como latido, hambre, sed, presión en el pecho, alivio, náusea, temperatura, respiración, cansancio, urgencia, calma o incomodidad. En neurociencia, gran parte de eso entra dentro de la interocepción, es decir, la percepción de señales internas del cuerpo. Una revisión de 2024 sobre representación de la conciencia corporal explica justamente el desafío de integrar interocepción y propiocepción con la percepción del yo corporal. Además, un estudio con niños en edad escolar encontró relación entre conciencia interoceptiva y funciones ejecutivas como regulación emocional, memoria de trabajo e inhibición. En lenguaje Brain Bee: cuando sentimos mejor lo que pasa dentro, muchas veces ganamos más margen para organizarnos mejor por fuera. (PMC)

Cuando hablamos de APUS, estamos nombrando el territorio externo que el cuerpo ya incorporó. No “el mundo allá afuera” como algo separado, sino el espacio que alcanzamos, medimos y actualizamos con la mirada, la postura, el movimiento y la expectativa de acción. La revisión basada en evidencia sobre propiocepción la define como la conciencia de la posición y del movimiento del cuerpo en el espacio, con componentes conscientes e inconscientes. Y la revisión sobre cognición incorporada insiste en que la cognición no está separada de la acción sensoriomotora en el mundo, sino profundamente conectada con ella. Dicho simple: el cuerpo no solo está en el espacio; organiza activamente el espacio que lo rodea. (PubMed)

Eso cambia bastante cómo entendemos el aprendizaje. Cuando alguien dice “no pude aprender esto”, tal vez el problema no esté solo en el contenido. Tal vez el Tekoha esté demasiado alarmado. Tal vez el APUS esté demasiado estrecho. Tal vez el cuerpo no tenga suficiente margen para sentir, ajustar y explorar. La revisión de 2024 sobre conciencia corporal sostiene que interocepción y propiocepción participan de la organización del self corporal, y una revisión de 2023 sobre memoria corporal argumenta que el cuerpo participa en la formación de la memoria y del self a lo largo del tiempo. Eso combina muy bien con la idea central de este blog: aprender no es solo guardar información; también es reorganizar un cuerpo que siente por dentro y se orienta por fuera. (PMC)

Pensemos en un adolescente entrando a una cancha nueva para jugar, a un escenario para tocar o a un aula para presentar un trabajo. Antes de la primera acción, Tekoha y APUS ya están conversando. Por dentro, el corazón puede acelerarse, la respiración puede acortarse, el estómago puede apretarse. Por fuera, los ojos empiezan a medir distancias, los pies buscan apoyo, el tronco busca equilibrio y la mano prepara el gesto. Esa relación entre señales internas y organización del espacio se parece mucho a lo que la investigación describe como conciencia corporal multisensorial y actualización dinámica del espacio peripersonal. (PMC)

Aquí entra una idea central: cuando el Tekoha cambia, el APUS cambia; y cuando el APUS cambia, el Tekoha también cambia. Un ambiente hostil puede apretar el pecho. Una postura más estable puede devolver eje. Un espacio acogedor puede ampliar la exploración. Un nuevo alcance puede cambiar la confianza. Un estudio experimental de 2024 en realidad virtual mostró que el espacio peripersonal puede remodelarse después de entrenamiento con herramientas. Y un estudio experimental de 2023 mostró que la postura y la acción pueden influir en el tiempo de reconocimiento de objetos previamente codificados. Eso sugiere algo importante: el cuerpo no aprende solo sobre el mundo; aprende con el mundo. (PMC)

Tal vez por eso algunos contenidos “entran” mejor cuando cambiamos la forma de sentarnos, respirar, mirar o posicionarnos. Tal vez ciertas dificultades no sean solo cognitivas, sino también dificultades para coordinar territorio interno y territorio externo. Un estudio cuasi experimental de 2024 informó mejora en autorregulación académica y menos problemas conductuales en niños con dificultades de aprendizaje después de un programa basado en interocepción. Y la revisión sobre propiocepción refuerza que esta función es clave para conciencia de posición, movimiento, equilibrio, control motor y adaptación funcional. Esto no significa que todo problema escolar se resuelva “con el cuerpo”. Significa algo más interesante: medir y entrenar mejor el cuerpo puede abrir preguntas nuevas y mejores sobre cómo ocurre realmente el aprendizaje. (PubMed)

Para adolescentes curiosos, esto abre preguntas muy buenas. ¿Los estudiantes que sienten mejor el Tekoha detectan antes cuándo están perdiendo su eje? ¿Cambios en el APUS —altura de la mesa, distancia del pizarrón, libertad para moverse— cambian también la atención y la comprensión? ¿Una práctica breve de conciencia corporal antes de clase cambia la forma en que exploramos el espacio y resolvemos problemas después? Estas preguntas no son “poéticas”: están en línea con trabajos recientes sobre cognición incorporada, interocepción, propiocepción y plasticidad del espacio peripersonal. (PMC)

Y aquí aparece toda la energía Brain Bee: podemos convertir estas ideas en experimentos. Podemos comparar estudiantes que hacen un breve escaneo corporal antes de una tarea espacial con otros que no lo hacen. Podemos observar postura, confianza, tiempo de reacción, corrección de errores o sensación de comodidad. Podemos cambiar la disposición física de una sala y ver si cambian juntos respiración, apoyo de los pies, variabilidad de movimiento y desempeño. Los estudios sobre realidad virtual, interocepción y cognición incorporada no responden todo, pero sí muestran que la organización cuerpo-espacio es medible y modificable. (PMC)

En el fondo, este blog quiere que sintamos algo simple: el cuerpo no aprende solo desde dentro, ni solo desde fuera. El aprendizaje ocurre cuando el territorio interno y el territorio externo empiezan a trabajar juntos. Cuando Tekoha y APUS se desconectan, podemos memorizar, repetir y obedecer. Pero cuando empiezan a coordinarse, aprender se vuelve más vivo, más incorporado, más crítico y más creativo. Quizá una de las tareas más importantes de la neurociencia actual sea justamente esa: salir de la imagen de una mente aislada y volver a reconocer que el conocimiento real nace donde se encuentran señales internas, postura, movimiento, espacio y mundo. (PMC)

Leer bien es sentir en el cuerpo lo que la mente empieza a entender.

Referencias

  1. Parma et al., 2024 — An Overview of the Bodily Awareness Representation and Interoception.
    Revisión sobre cómo interocepción y propiocepción se integran en la conciencia corporal y en la percepción del self. (PMC)

  2. Valdes et al., 2024 — Proprioception: An evidence-based review.
    Revisión que define la propiocepción y resume su papel en posición corporal, movimiento, equilibrio y rehabilitación. (PubMed)

  3. Petrizzo et al., 2024 — Reshaping the peripersonal space in virtual reality.
    Estudio experimental que muestra que el espacio peripersonal puede remodelarse después de entrenamiento con herramientas en realidad virtual. (PMC)

  4. Barrett & Stout, 2024 — Minds in movement: embodied cognition in the age of artificial intelligence.
    Texto de apertura de un número temático que defiende la continuidad entre acción sensoriomotora y formas más abstractas de cognición. (PMC)

  5. Bishop et al., 2023 — The relationship between school-age children’s interoceptive awareness and executive functioning.
    Estudio exploratorio que relaciona conciencia interoceptiva con regulación emocional, memoria de trabajo e inhibición en niños. (PubMed)

  6. Limata et al., 2023 — Action and posture influence the retrieval of memory for objects.
    Estudio experimental que sugiere que postura y acción influyen en el tiempo de recuperación o reconocimiento de objetos. (PubMed)

  7. Kumar et al., 2024 — Effectiveness of Interoceptive Programs to Improve Academic Self-Regulation and Behavioral Problems Among Children with Learning Disabilities.
    Estudio cuasi experimental que reporta mejora en autorregulación académica y conducta tras un programa interoceptivo. (PubMed)




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New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States