¿La reserva del cerebro también puede depender de las relaciones que cultivamos?
¿La reserva del cerebro también puede depender de las relaciones que cultivamos?
Recuerda a alguien que te ayudó a aprender o recuperar una capacidad. Ahora intenta recordar dónde ocurrió. ¿Cuánto de aquel logro pertenece a tu cerebro y cuánto se hizo posible gracias a la relación y al ambiente que compartieron?
Serie especial BrainLatam | VIII Simposio de Neurociencia y Cognición de la UFABC — 2026
¿QUIÉN PARTICIPÓ EN AQUELLO QUE APRENDISTE?
Quizá recuerdes a alguien que te enseñó algo importante.
Una profesora paciente. Un familiar que sostuvo tu bicicleta. Alguien que permaneció a tu lado mientras volvías a aprender un movimiento.
Intenta recuperar aquella experiencia.
La voz. Los gestos. La temperatura. El lugar. La sensación de finalmente conseguirlo.
Tal vez aprendiste después de muchos intentos. Pero otra persona participó en las condiciones que hicieron posible aquella capacidad.
¿Será que parte de lo que llamamos nuestra capacidad también depende de las relaciones que conseguimos construir?
Esta pregunta acompaña al VIII Simposio de Neurociencia y Cognición de la Universidad Federal del ABC (UFABC), previsto del 16 al 19 de noviembre de 2026, bajo el tema «El cerebro en contexto: desafíos contemporáneos de la neurociencia interdisciplinaria».
Nos conduce desde la conectividad cerebral hasta los primeros cuidados, desde el aprendizaje colectivo hasta la arquitectura de las escuelas.
¿EL CEREBRO POSEE CAMINOS QUE TODAVÍA ESTÁN DISPONIBLES?
En 2026, Roberto Lent, Fernanda Tovar-Moll y Diego Szczupak presentaron en la revista Brain la hipótesis de la reserva conectómica.
Los investigadores proponen estudiar si determinados circuitos neuronales, incluidas conexiones exuberantes formadas durante el desarrollo, podrían ofrecer posibilidades de reorganización funcional.
Imagina una ciudad con varios caminos que conectan sus barrios.
Cuando una vía queda comprometida, quizá otras rutas puedan contribuir a mantener la circulación.
La metáfora tiene límites: la plasticidad cerebral depende de mecanismos biológicos mucho más complejos.
La reserva conectómica sigue siendo una hipótesis que requiere validación experimental.
Pero podemos añadir otra pregunta:
¿Qué experiencias participan en la construcción, conservación y movilización de las posibilidades que desarrolla un organismo?
Esta pregunta no sustituye la investigación neuronal. Nos invita a ampliar las condiciones que observamos.
ANTES DE APRENDER, EL BEBÉ ENCUENTRA OTRO CUERPO
Imagina a un bebé llorando.
Alguien se acerca, le ofrece alimento, cambia su posición o responde con la voz.
El bebé se mueve. Su respiración puede cambiar. La persona que lo cuida también ajusta sus gestos.
Dos organismos participan en un acontecimiento que modifica sus condiciones.
La alostasis comprende ajustes fisiológicos mediante los cuales el organismo responde a las demandas y se prepara para ellas. La corregulación comprende influencias recíprocas entre organismos durante una interacción.
Son conceptos relacionados, pero diferentes.
En BrainLatam ya exploramos esta perspectiva en el artículo Sincronía bioconductual y alostasis: cuando un cuerpo ayuda a otro cuerpo a construir un mundo.
El bebé no necesita volverse independiente para comenzar a aprender.
Se desarrolla participando en relaciones que también influyen en su regulación fisiológica.
El aprendizaje comienza en un organismo que necesita seguir viviendo mientras aprende.
¿QUÉ MODIFICA LA EXCLUSIÓN EN UN BEBÉ?
En 2026, Niloofar Goharbakhsh y Louisa Kulke investigaron a bebés de cinco a siete meses y a sus cuidadores durante un juego que incluía oportunidades de participación y exclusión.
El estudio prerregistrado utilizó EEG hyperscanning, registrando simultáneamente la actividad cerebral de las díadas.
En un análisis exploratorio de potencia theta, con 34 bebés, se observó un aumento durante la exclusión en comparación con la condición en la que simplemente no era su turno.
Los cuidadores no presentaron el mismo patrón.
La sincronización intercerebral tampoco aumentó de manera generalizada.
Dos organismos pueden participar en un mismo acontecimiento y presentar respuestas neuronales diferentes.
Los resultados indican sensibilidad temprana a señales de exclusión social y son compatibles con interpretaciones relacionadas con la corregulación.
Sin embargo, no demuestran un sentido consciente de pertenencia equivalente al de los adultos.
Tampoco establecen que una mayor sincronización neuronal represente necesariamente una mejor interacción.
ENSEÑAR PUEDE SIGNIFICAR CONSERVAR Y TRANSFORMAR JUNTOS
El 30 de octubre de 2026, Paulo Barraza, de la Universidad de Chile, e Igor Parra publicaron una perspectiva teórica sobre la enseñanza y la cultura acumulativa.
Proponen comprender la enseñanza como una organización especializada de las coordinaciones entre personas.
Imagina a alguien enseñando a fabricar una herramienta.
Una persona demuestra. La otra experimenta.
El material responde de una manera inesperada.
Ambas ajustan sus movimientos.
Según los autores, la cultura puede persistir porque las generaciones conservan y transforman maneras de actuar juntas.
Desde esta perspectiva, enseñar va más allá de la simple transmisión de información.
El artículo no demuestra la existencia de una reserva conectómica relacional.
Pero permite preguntar:
¿Una capacidad aprendida también podría depender de la posibilidad de reconstruir las coordinaciones mediante las cuales se volvió accesible?
¿UNA CAPACIDAD PUEDE REAPARECER ENTRE NOSOTROS?
Imagina a alguien que aprendió una determinada pieza musical acompañado de otra persona.
Años después, encuentra dificultades para interpretarla a solas.
Cuando alguien comienza a tocar a su lado, algunos movimientos reaparecen.
La escena es ilustrativa, no un resultado experimental de los estudios citados.
Nos permite distinguir entre poseer una capacidad y conseguir expresarla en una situación determinada.
Quizá la ayuda ofrezca pistas. Tal vez la familiaridad modifique la atención. Quizá la coordinación permita otras estrategias.
En BrainLatam proponemos investigar estas posibilidades mediante el concepto de Reserva Conectómica Relacional.
Se trata de una hipótesis original, todavía no demostrada como mecanismo neurobiológico.
Nuestra propuesta consiste en investigar cómo las relaciones pueden participar en la construcción, conservación, recuperación y expresión de capacidades a lo largo de la vida.
LA ALOSTASIS PARTICIPA EN LAS CONDICIONES PARA APRENDER
Ahora imagina a aquel bebé entrando en la escuela primaria.
Continúa regulando la temperatura, el hambre, la sed, el movimiento y sus respuestas a las condiciones sociales.
Pero encuentra otras personas, horarios, reglas y espacios.
En 2024, investigadores latinoamericanos como Joaquín Migeot, Carolina Panesso, Claudia Duran-Aniotz, Agustín Ibáñez y Sebastián Lipina propusieron investigar la alostasis considerando las desigualdades y las condiciones ambientales a lo largo del desarrollo.
Sus contribuciones nos ayudan a reconocer que las experiencias sociales también pueden participar en las trayectorias fisiológicas de los organismos.
Esto no significa que una dificultad escolar pueda explicarse exclusivamente por el estrés.
Significa que podemos preguntar:
¿Cuánto de la dificultad observada depende de la capacidad investigada y cuánto puede depender de las condiciones en las que esa capacidad necesita expresarse?
La respuesta requiere investigación, no suposiciones.
DEL BAÑO AL AULA
Imagina a una niña que necesita ir al baño durante una actividad.
Las instalaciones son inadecuadas. Falta privacidad o accesibilidad.
Quizá posponga su necesidad.
Tal vez interrumpa su participación.
Ahora imagina un baño limpio, funcional y adecuado a sus condiciones.
El ambiente ha modificado una posibilidad concreta de participación.
Según la OMS y UNICEF, aproximadamente 460 millones de niños y niñas en edad escolar carecían de acceso a servicios básicos de saneamiento utilizables en sus escuelas en 2025.
Mejorar estas instalaciones no garantiza automáticamente una determinada ganancia cognitiva.
Pero la alimentación, el agua, la higiene, el bienestar y la accesibilidad participan en las condiciones en las que ocurre el aprendizaje.
La experiencia cognitiva de la escuela no comienza únicamente en el pupitre.
También comienza en los espacios que permiten a los Cuerpos-Territorios permanecer, moverse y encontrarse con otros.
¿LA NEUROARQUITECTURA PUEDE AMPLIAR LAS POSIBILIDADES?
En BrainLatam llevamos años investigando las relaciones entre neuroarquitectura, biofilia y respuestas fisiológicas a los entornos construidos.
Ahora podemos ampliar la pregunta.
Un aula silenciosa puede favorecer determinadas actividades.
Un patio puede permitir movimiento y exploración.
El mobiliario accesible puede transformar una barrera en un camino.
Pero ningún ambiente ofrece posibilidades idénticas a todas las personas.
Una configuración considerada eficiente puede beneficiar a algunos participantes y dificultar la experiencia de otros.
En la neuroarquitectura relacional no necesitamos buscar un espacio universalmente perfecto.
Podemos investigar qué configuraciones amplían las oportunidades de participación de diferentes Cuerpos-Territorios.
La arquitectura no sustituye a los profesores, los vínculos ni las prácticas pedagógicas.
Participa en las condiciones en las que esas relaciones pueden ocurrir.
LAS DESIGUALDADES TAMBIÉN PARTICIPAN EN ESTA HISTORIA
En 2025, Joaquín Migeot y sus colaboradores investigaron el exposoma social de 2.211 participantes de seis países latinoamericanos.
El estudio examinó condiciones acumuladas a lo largo de la vida, incluidas la educación, la inseguridad alimentaria, los recursos económicos y el acceso a la atención sanitaria.
Encontró asociaciones entre exposiciones sociales adversas y peores indicadores de cognición y salud cerebral.
La muestra no era representativa de toda la población latinoamericana.
Los resultados tampoco demuestran la existencia de una reserva conectómica relacional.
Pero ayudan a comprender por qué las trayectorias sociales deben incluirse en las investigaciones sobre envejecimiento y demencia.
Un organismo llega a la vejez llevando consigo historias de oportunidades, dificultades, relaciones y condiciones materiales.
La biología sigue siendo fundamental. La historia de las condiciones en las que se desarrolló también merece ser investigada.
EL LABORATORIO TAMBIÉN PARTICIPA EN EL EXPERIMENTO
Imagina a dos participantes llegando al mismo laboratorio.
Uno conoce los equipos y siente curiosidad.
El otro ha realizado un viaje agotador y encuentra procedimientos desconocidos.
Ambos reciben instrucciones idénticas.
Pero sus experiencias pueden ser diferentes.
En BrainLatam proponemos comprender a cada participante como Cuerpo-Territorio (Corpo-Território), una unidad indivisible de existencia, sensibilidad y participación en el mundo.
Metafóricamente, el laboratorio puede entenderse como un Bioma artificial: un ambiente de relaciones materiales, sensoriales, tecnológicas y sociales.
Esto no sustituye la definición ecológica de bioma ni implica que todos los laboratorios provoquen estrés.
La estandarización experimental sigue siendo fundamental.
Pero podemos añadir una pregunta:
¿Un protocolo puede ser idéntico para todos mientras la experiencia de participar en él es diferente para cada persona?
¿CÓMO PODRÍAMOS INVESTIGAR UNA RESERVA RELACIONAL?
Podríamos comparar aprendizaje individual, ayuda estandarizada e interacción colaborativa.
Observar la adquisición, retención y transferencia de capacidades.
Investigar la familiarización con los ambientes y las diferencias fisiológicas.
EEG, fNIRS, ECG, respiración y medidas conductuales ofrecerían información complementaria.
Ninguna de estas técnicas mide directamente una reserva conectómica relacional.
Serían necesarios controles experimentales adecuados, evaluaciones longitudinales e hipótesis operacionales.
El desafío central sería distinguir las mejoras temporales en el desempeño de las transformaciones duraderas de las capacidades.
En este encuentro entre neurociencia, educación y entornos construidos, BrainLatam contribuye acercando a los investigadores tecnologías de Artinis & NIRx y Brain Products.
Pero los instrumentos siguen siendo medios.
El descubrimiento también depende de las preguntas que conseguimos formular.
JIWASA: PERTENECER SIN DEJAR DE SER
En BrainLatam utilizamos Jiwasa para proponer una agencia compartida que preserve la singularidad de los participantes.
Un colectivo puede favorecer el aprendizaje.
También puede imponer respuestas y restringir posibilidades.
Por eso, estar acompañado no significa necesariamente participar.
La contribución de Barraza nos invita a investigar cómo se conservan y transforman las coordinaciones.
El experimento con bebés muestra que las oportunidades de participación pueden ir acompañadas de respuestas neuronales mensurables desde los primeros meses de vida.
La alostasis añade las condiciones fisiológicas.
La neuroarquitectura añade los espacios donde ocurren los encuentros.
Nuestra hipótesis propone investigar estas dimensiones sin reducirlas a un único mecanismo.
¿QUIÉN SIGUE PARTICIPANDO EN AQUELLO QUE SOMOS?
Regresa a la persona que recordaste al comienzo.
Tal vez esté lejos.
Quizá todavía puedas escuchar su voz cuando enfrentas una dificultad.
Recuerda también el lugar de aquel encuentro.
Un aula, una plaza, un taller, una escuela.
Las capacidades que utilizamos tienen historias.
La reserva conectómica propone investigar conexiones neuronales disponibles.
La Reserva Conectómica Relacional añade otra pregunta:
¿Cuántas capacidades pueden seguir siendo posibles, pero necesitar otras condiciones corporales, relacionales y ambientales para volver a manifestarse?
Jiwasa: la posibilidad de Ser muchos sin que cada uno tenga que dejar de Ser.
Sobre esta serie
Este artículo forma parte de la serie especial de BrainLatam, patrocinadora del VIII Simposio de Neurociencia y Cognición de la Universidad Federal del ABC (UFABC), previsto del 16 al 19 de noviembre de 2026, en São Bernardo do Campo, Brasil.
Dialogamos con temas anunciados por Felipe C. Ribeiro y Lizzie Shephard, en conexión con investigaciones brasileñas y latinoamericanas sobre conectividad, aprendizaje, alostasis, desarrollo, salud cerebral y neuroarquitectura.
Las formulaciones conceptuales originales no representan necesariamente las posiciones de los investigadores ni de los organizadores.
Sitio oficial del evento: https://www.even3.com.br/viii-simposio-em-neurociencia-e-cognicao-da-universidade-federal-do-abc-761401/
Referencias — Una segunda lectura del artículo
1. El cerebro puede poseer conexiones disponibles que contribuyan a respuestas compensatorias ante alteraciones funcionales.
Lent, R.; Tovar-Moll, F.; Szczupak, D. (2026). The secret connections of the brain: a connectomic reserve for neuroplasticity? Brain, 149(7), 2273–2285.
Los investigadores proponen la reserva conectómica como hipótesis neurobiológica, considerando los circuitos exuberantes del desarrollo como ejemplos de posibles recursos para la plasticidad.
https://doi.org/10.1093/brain/awag082
2. La regulación del bebé también ocurre durante las interacciones con sus cuidadores.
BrainLatam (2026). Sincronia Biocomportamental e Alostase: Quando um Corpo Ajuda Outro Corpo a Construir Mundo [Sincronía bioconductual y alostasis: cuando un cuerpo ayuda a otro cuerpo a construir un mundo].
El ensayo analiza la participación de las relaciones de cuidado en las condiciones corporales y conductuales del desarrollo, en diálogo con una propuesta de Victor N. Almeida.
3. Los bebés de cinco a siete meses presentan respuestas neuronales y afectivas asociadas con la exclusión social, sin un aumento generalizado de la sincronización intercerebral.
Goharbakhsh, N.; Kulke, L. (2026). Can You Feel My Pain? Neural-Behavioural Changes in Caregiver–Infant Dyads During Ostracism. Developmental Science, 29(5), e70269.
Estudio prerregistrado con EEG hyperscanning, 41 díadas en el análisis conductual y 34 en el análisis de sincronización intercerebral. Encontró mayor potencia theta en los bebés durante la exclusión, en comparación con la condición de espera del turno, sin demostrar directamente una experiencia consciente de pertenencia.
https://doi.org/10.1111/desc.70269
4. Enseñar puede implicar conservar y transformar coordinaciones entre personas, en lugar de limitarse a transmitir información.
Barraza, P.; Parra, I. (2026). The evolution of shared worlds: teaching and the origins of cumulative culture. Frontiers in Education, 11.
El artículo teórico propone comprender la enseñanza como una coordinación relacional recurrente, capaz de contribuir a la continuidad y transformación de las prácticas culturales.
https://doi.org/10.3389/feduc.2026.1977228
5. Las condiciones sociales y ambientales durante la infancia pueden participar en las trayectorias alostáticas y del desarrollo en América Latina.
Migeot, J.; Panesso, C.; Duran-Aniotz, C. et al. (2024). Allostasis, health, and development in Latin America. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 162, 105697.
La revisión reúne perspectivas sobre adaptación fisiológica, desigualdades y condiciones ambientales, proponiendo un enfoque alostático para comprender las trayectorias del desarrollo y de la salud.
https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2024.105697
6. La infraestructura escolar, incluidos los baños utilizables, constituye una condición material básica para la participación y el aprendizaje.
OMS/UNICEF (2026). Progress on drinking-water, sanitation and hygiene in schools: 2015–2025 [Avances en agua potable, saneamiento e higiene en las escuelas: 2015–2025].
El informe presenta indicadores mundiales sobre agua, saneamiento e higiene en las escuelas y estima que 460 millones de niños y niñas en edad escolar carecían de acceso a servicios básicos de saneamiento escolar en 2025.
https://data.unicef.org/resources/jmp-wash-in-schools-2026/
7. La arquitectura participa en las posibilidades de movimiento, percepción, accesibilidad e interacción de diferentes Cuerpos-Territorios.
Cionek, J. (2026). O espaço também participa do Nós — quando a arquitetura permite Ser [El espacio también participa del Nosotros: cuando la arquitectura permite Ser]. BrainLatam.
El artículo desarrolla una perspectiva original de neuroarquitectura relacional, relacionando posibilidades de acción, condiciones ambientales, Cuerpo-Territorio y Jiwasa.
https://brainlatam.com/blog/o-espaco-tambem-participa-do-nos-quando-a-arquitetura-permite-ser-8778
8. Las experiencias sociales acumuladas a lo largo de la vida presentan asociaciones con indicadores de salud cerebral y demencia en América Latina.
Migeot, J.; Pina-Escudero, S. D.; Hernandez, H. et al. (2025). Social exposome and brain health outcomes of dementia across Latin America. Nature Communications, 16, 8196.
El estudio analizó a 2.211 participantes de seis países latinoamericanos y encontró asociaciones entre exposiciones sociales adversas, cognición, funcionamiento y alteraciones cerebrales. La muestra no era representativa de toda la región.
https://doi.org/10.1038/s41467-025-63277-6
9. La reserva cerebral, la reserva cognitiva y el mantenimiento cerebral son conceptos distintos que ayudan a investigar diferencias individuales durante el envejecimiento.
Stern, Y. et al. (2020). Whitepaper: Defining and investigating cognitive reserve, brain reserve, and brain maintenance. Alzheimer's & Dementia, 16(9), 1305–1311.
El trabajo establece distinciones conceptuales importantes para evitar que mecanismos biológicos, experiencias de vida y resultados clínicos sean tratados como equivalentes.
https://doi.org/10.1016/j.jalz.2018.07.219
10. La cooperación puede presentar patrones de coordinación neuronal que dependen de condiciones experimentales específicas.
Leiva-Cisterna, I.; Barraza, P.; Rodríguez, E.; Dumas, G. (2025). Sensory multi-brain stimulation enhances dyadic cooperative behavior. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 20(1), nsaf104.
El estudio investiga la estimulación sensorial rítmica, el acoplamiento intercerebral y la cooperación, sin establecer que toda sincronización neuronal elevada represente un mejor funcionamiento colectivo.
https://doi.org/10.1093/scan/nsaf104
11. La investigación contemporánea del cerebro puede ampliar sus preguntas al considerar el cuerpo, el ambiente, las relaciones y las condiciones del desarrollo.
UFABC (2026). VIII Simposio de Neurociencia y Cognición — El cerebro en contexto: desafíos contemporáneos de la neurociencia interdisciplinaria.
El encuentro reúne perspectivas interdisciplinarias sobre cerebro, cognición y comportamiento, ofreciendo oportunidades de diálogo entre métodos y problemas científicos.
Nota científica y conceptual: Cuerpo-Territorio, Conciencia 5D, Jiwasa, Bioma artificial y Reserva Conectómica Relacional son formulaciones originales o extensiones conceptuales desarrolladas por BrainLatam. La reserva conectómica propuesta por Lent, Tovar-Moll y Szczupak es una hipótesis neurobiológica distinta. Los estudios sobre alostasis, exclusión social, enseñanza, arquitectura y exposoma social fundamentan preguntas específicas, pero no demuestran la existencia de una reserva conectómica relacional ni su formación mediante determinados vínculos o ambientes.
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