Presión, Postura y Variabilidad Cardíaca
Presión, Postura y Variabilidad Cardíaca
Serie: Respiración, Cuerpo, Conciencia y Cambio de los Eus Tensionales
Introducción — Brain Bee (conciencia en primera persona)
Cuando me agacho, algo cambia de inmediato.
Antes incluso de que yo piense.
Mi corazón se acelera.
Mi respiración se ajusta.
Siento un ligero desplazamiento interno, como si el cuerpo se reorganizara para no caer.
Cuando vuelvo a ponerme de pie, todo cambia otra vez.
Nada de eso es emoción.
Nada de eso es elección.
Es el cuerpo respondiendo a la presión y a la gravedad.
La presión como información biológica
La presión arterial no es solo un número clínico.
Es una señal continua que informa al cuerpo si está estable, amenazado o en adaptación.
Cada cambio de postura:
altera la distribución de la sangre,
modifica la perfusión cerebral,
desafía el equilibrio autonómico.
El cuerpo no “observa” eso.
Responde automáticamente.
Barorreflejo: el guardián silencioso
El barorreflejo es el principal mecanismo que mantiene la presión arterial dentro de límites funcionales.
Sensores ubicados en:
el seno carotídeo,
el arco aórtico,
detectan variaciones mínimas de presión y envían señales al sistema nervioso central.
Como respuesta, el cuerpo ajusta:
la frecuencia cardíaca,
el tono vascular,
la acción simpática y parasimpática.
Ese ajuste ocurre en fracciones de segundo.
Postura y HRV: agacharse y levantarse
Al agacharse:
aumenta el retorno venoso,
cambia la presión central,
el barorreflejo responde.
Al levantarse rápidamente:
ocurre una caída momentánea de la presión cerebral,
se activa el simpático,
sube la frecuencia cardíaca,
el RMSSD tiende a disminuir temporalmente.
Eso es normal.
El problema no es la caída —
es la incapacidad de recuperación.
Un sistema saludable:
reacciona rápido,
se estabiliza,
recupera variabilidad.
Gravedad extrema: buceadores y astronautas
En buceadores:
aumenta la presión externa,
la redistribución sanguínea es intensa,
aparece el reflejo de inmersión,
en ciertos contextos aumenta el tono vagal.
En astronautas:
la microgravedad reduce el desafío postural,
el barorreflejo se desacondiciona,
al regresar a la Tierra hay dificultad para sostener presión y HRV.
Ambos casos muestran:
HRV y RMSSD son entrenables por el entorno físico.
Variabilidad cardíaca como lectura de adaptación
HRV y RMSSD no miden “calma”.
Miden capacidad de adaptación a fuerzas físicas reales.
Cuando cambia la gravedad, cambia la presión.
Cuando cambia la presión, cambia el corazón.
Cuando cambia el corazón, la variabilidad revela si el cuerpo está preparado.
Eso es fisiología pura.
Del corazón al cerebro: impacto directo en NIRS/fNIRS
Los cambios de postura y presión:
alteran el flujo sanguíneo cerebral,
modifican la oxigenación cortical,
aparecen claramente en mediciones NIRS/fNIRS.
En fNIRS se observan:
variaciones en HbO y HbR,
cambios dependientes de la posición,
alteraciones relacionadas con el barorreflejo y el CO₂.
Estas señales no son “ruido”.
Son expresión directa de la relación cuerpo–cerebro.
APUS, Tekoha y presión
La postura (APUS):
define cómo la gravedad atraviesa el cuerpo.
Las vísceras (Tekoha):
responden a la redistribución interna de la presión.
Respiración, corazón y cerebro
se reorganizan simultáneamente.
No existe postura sin impacto visceral.
No existe presión sin impacto consciente.
Cuando el cuerpo no puede moverse
En contextos de inmovilidad prolongada:
el barorreflejo pierde entrenamiento,
la HRV se empobrece,
disminuye la adaptación postural.
Eso no es psicológico.
Es fisiología privada de variación.
El cuerpo necesita:
cambios de posición,
desafío gravitacional,
alternancia de presión.
Reconociendo esto en el propio cuerpo
Observa, sin corregir:
¿Cómo reacciona mi cuerpo al levantarme?
¿Mi respiración acompaña el movimiento?
¿Siento mareo o una adaptación rápida?
¿Mi corazón se ajusta y luego se estabiliza?
Estas señales muestran cómo tu sistema lee el mundo físico.
Cierre
La presión y la gravedad no son enemigas del cuerpo.
Son maestras silenciosas.
Entrenan:
el corazón,
el sistema autonómico,
la conciencia corporal.
HRV y RMSSD son registros de ese aprendizaje.
Y el cerebro, medido por NIRS/fNIRS, responde a cada ajuste.
Vivir es adaptarse a las fuerzas del mundo —
con variación suficiente para seguir entero.
Este texto forma parte de la serie Respiración, Cuerpo, Conciencia y Cambio de los Eus Tensionales, donde distintos aspectos del mismo sistema vivo se abordan desde ángulos complementarios.
Referencias (pos-2020)
La Rovere, M. T., et al. (2020). Baroreflex Sensitivity and Heart Rate Variability. European Heart Journal.
→ Relaciona el barorreflejo con la modulación directa de la HRV y la adaptación cardiovascular.
Furlan, R., et al. (2021). Postural Changes and Autonomic Regulation. Autonomic Neuroscience.
→ Analiza respuestas autonómicas durante cambios posturales como agacharse y levantarse.
Hughson, R. L., et al. (2020). Cardiovascular Regulation in Microgravity. Journal of Physiology.
→ Describe adaptaciones del barorreflejo y HRV en astronautas.
Perini, R., et al. (2021). Diving Reflex and Autonomic Modulation. Frontiers in Physiology.
→ Demuestra cambios vagales y simpáticos en buceadores.
Tachtsidis, I., & Scholkmann, F. (2021). False Positives and Systemic Physiology in fNIRS. Neurophotonics.
→ Muestra cómo cambios sistémicos de presión y postura afectan señales fNIRS.
Herold, F., et al. (2020). Physical Activity, Cerebral Hemodynamics and fNIRS. Neuroscience & Biobehavioral Reviews.
→ Relaciona movimiento corporal y variaciones hemodinámicas cerebrales.
Obrig, H. (2020). NIRS in the Study of Human Brain Function. NeuroImage.
→ Fundamenta la sensibilidad del NIRS a cambios sistémicos y posturales.
Scholkmann, F., et al. (2022). Systemic Physiology in fNIRS Measurements. Neurophotonics.
→ Discute cómo la presión arterial y la postura influyen directamente en señales fNIRS.