Jackson Cionek
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Jiwasa: cuando el territorio se convierte en “nosotros”

Jiwasa: cuando el territorio se convierte en “nosotros”

¿Y si lo colectivo no fuera una masa que borra al individuo, sino un cuerpo vivo donde cada persona puede sentir, pensar, liderar y pertenecer?

Esta pregunta está en el centro del concepto de Jiwasa. En la perspectiva BrainLatam2026, Jiwasa es la experiencia en la que el territorio deja de ser solamente un lugar y se convierte en “nosotros”. No es una multitud guiada por miedo, propaganda o autoridad. Es una agencia colectiva viva, donde el individuo no desaparece; se regula, se amplía y participa de un campo mayor de pertenencia.

Después de comprender Cuerpo-Territorio y APUS, percibimos que el cuerpo no termina en la piel. Se extiende en la casa, en la calle, en el agua, en la selva, en la montaña y en los vínculos. Pero esta expansión no ocurre solo con el ambiente físico. También ocurre con otros cuerpos. Cuando varias personas comparten una tarea, una música, una conversación, una clase, una lucha o una decisión, algo nuevo emerge entre ellas. Ese algo no pertenece a una persona aislada. Pertenece al campo relacional que se forma.

Ese campo es Jiwasa.

En un Jiwasa saludable, lo colectivo no elimina la singularidad. Al contrario, permite que cada persona encuentre su mejor forma de participar. Una persona puede percibir el riesgo antes que las demás. Otra puede organizar la palabra. Otra puede cuidar el ritmo. Otra puede liderar por algunos minutos y después devolver el liderazgo al grupo. El liderazgo deja de ser un cargo fijo y pasa a ser una función emergente.

Esto es muy distinto de la lógica colonial, militar, empresarial o autoritaria, donde liderazgo suele confundirse con comando permanente. En Jiwasa, el liderazgo es dinámico. Surge según las necesidades del sistema vivo. En algunos momentos lidera quien más escucha. En otros, quien tiene más conocimiento técnico. En otros, quien primero siente el cambio en el ambiente.

Por eso, Jiwasa no es masa. La masa pierde sentido crítico. Jiwasa mantiene pertenencia sin perder conciencia. La masa reacciona. Jiwasa percibe. La masa obedece. Jiwasa compone. La masa busca refugio en el miedo. Jiwasa construye confianza.

Esta distinción es fundamental para una Neurociencia Decolonial. Muchas ciencias sociales y cognitivas todavía describen lo colectivo con categorías lineales: individuo versus grupo, líder versus seguidor, estímulo versus respuesta, decisión individual versus influencia social. Estas categorías pueden ayudar en algunos contextos, pero son pobres para comprender sistemas vivos complejos.

Jiwasa propone otra lectura: lo colectivo como inteligencia relacional. No es la suma mecánica de individuos. Es una configuración dinámica de cuerpos, afectos, memorias, ritmos, respiraciones, posturas, miradas, silencios y decisiones.

La neurociencia contemporánea ya empieza a medir parte de este fenómeno. Estudios de hyperscanning con EEG y fNIRS muestran que, durante cooperación, aprendizaje e interacción social, puede emerger sincronía entre cerebros. La neurociencia relacional amplía esta mirada al proponer que la interacción social debe estudiarse integrando actividad cerebral, fisiología, comportamiento y contexto, no solamente cerebros aislados.

Un estudio reciente con fNIRS hyperscanning sobre aprendizaje cooperativo mostró que el flujo bidireccional de información entre participantes puede reflejar liderazgo emergente. Esto se aproxima mucho a Jiwasa: el liderazgo no está simplemente “dentro” de una persona, sino que emerge del campo relacional entre personas que cooperan.

El campo del hyperscanning corporificado también avanza al integrar cerebro y cuerpo: respiración, variabilidad cardíaca, postura, movimiento y regulación fisiológica. Esto es importante porque la pertenencia no es solamente neural. También es respiratoria, postural, cardíaca, muscular, afectiva y territorial.

Aun así, la ciencia todavía usa una lengua limitada. Habla de:

  • sincronía neural

  • acoplamiento entre cerebros

  • coordinación social

  • liderazgo emergente

Son términos útiles, pero todavía no alcanzan toda la experiencia vivida. Describen mecanismos, pero muchas veces no preguntan: ¿qué territorio afectivo, cultural y político permite esa conexión?

Aquí las referencias latinoamericanas son esenciales. El territorio no es apenas tierra, recurso o espacio administrativo. Es campo de vida, memoria, cuidado, lucha y pertenencia. Rogério Haesbaert muestra que el territorio debe pensarse desde el cuerpo, la Tierra y las luchas de r-existencia. Arturo Escobar propone el territorio como ontología, es decir, como forma de existir. Ailton Krenak recuerda que pertenecer a un lugar es ser extensión del río, de la montaña y de la memoria.

Desde esta perspectiva, Jiwasa no es solamente cooperación funcional. Es una forma de existencia colectiva.

Y esta existencia colectiva exige criticidad. Un Jiwasa saludable no es unanimidad forzada. No es que todos piensen igual. Al contrario: permite diferencias sin romper la pertenencia. Esta es una marca de los sistemas complejos vivos. La diversidad no destruye el sistema; aumenta su capacidad adaptativa cuando existe suficiente confianza.

Por eso, Jiwasa necesita Zona 2. En Zona 2, el cuerpo reduce la defensa, respira mejor, percibe matices, escucha al otro, actualiza creencias y crea alternativas. Un colectivo en Zona 2 puede alternar liderazgo, corregir errores, sostener desacuerdos y evitar polarizaciones destructivas.

En cambio, un colectivo en Zona 3 se convierte en masa defensiva. Busca enemigos, reduce la complejidad, repite consignas y se deja capturar por miedo, propaganda, ideología o deseo de protección.

Aquí aparece una distinción política esencial: no todo “nosotros” es Jiwasa. Existe el “nosotros” de la pertenencia y existe el “nosotros” de la amenaza. El “nosotros” de la amenaza necesita enemigos para sostenerse. Jiwasa no. Jiwasa se sostiene por confianza, participación y capacidad de pertenecer sin borrar al otro.

Cuando niñas y niños crecen en ambientes donde no pueden confiar en lo colectivo, Jiwasa puede ser herido antes de formarse plenamente. La niña o el niño aprende que el otro es riesgo, que el grupo es inestable, que la autoridad puede violentar y que el territorio no protege. Esa experiencia marca interocepción, propiocepción, atención y regulación emocional. Más tarde, el adulto puede buscar pertenencia en grupos rígidos, ideologías simplificadoras o liderazgos autoritarios, porque el cuerpo desea refugio, incluso cuando ese refugio reduce su sentido crítico.

Por eso, Jiwasa también es un tema educativo. Un aula no debería ser solo un lugar donde un individuo transmite contenido a otros individuos. Puede ser un campo de Jiwasa, donde docente, estudiantes, ambiente, atención, respiración y curiosidad forman un sistema vivo de aprendizaje. Investigaciones con EEG y fNIRS en contextos educativos muestran que la sincronía entre docentes y estudiantes puede relacionarse con atención, compromiso y calidad de la interacción. La ciencia lo llama acoplamiento neural; nosotros podemos leerlo como indicio experimental de Jiwasa.

Esta lectura también vale para la música, el cuidado, la salud, la política y el trabajo. Un grupo musical en buena sincronía no es solo un conjunto de individuos tocando al mismo tiempo. Un equipo de salud integrado no es solo la suma de profesionales competentes. Una comunidad que defiende su territorio no es solo una asociación de intereses individuales. En todos estos casos hay un campo colectivo que puede favorecer inteligencia, pertenencia y liderazgo dinámico.

Pero hay que tener cuidado. Jiwasa puede ser sustituido por masas digitales. En las redes sociales, los algoritmos pueden producir sensación artificial de pertenencia, pero muchas veces estimulan reacción, polarización, comparación y ansiedad. El cuerpo siente que está en grupo, pero no necesariamente está en comunidad. Está conectado, pero no necesariamente pertenece. Reacciona junto a otros, pero no necesariamente piensa junto a ellos.

Esta es una de las grandes heridas de nuestro tiempo: lo colectivo fue capturado por plataformas, mercados y discursos que producen un “nosotros” sin cuerpo-territorio. Un “nosotros” sin APUS, sin suelo, sin respiración, sin cuidado y sin responsabilidad tiende a convertirse en masa.

Por eso, reconstruir Jiwasa exige reconstruir territorio, presencia, educación, confianza pública y una economía que no reduzca la vida a competencia.

En este punto, el DREX Ciudadano aparecerá en los próximos blogs como una propuesta de metabolismo territorial. Si el dinero nace solo en la deuda, los bancos y la especulación, fortalece la fragmentación. Pero si nace en el ciudadano como energía mínima de pertenencia, puede ayudar a recomponer condiciones materiales para que Jiwasa exista: alimentación, educación, salud, seguridad, tiempo, cuidado y participación.

Al final, Jiwasa es la capacidad de sentir que “nosotros” existe sin que el “yo” tenga que desaparecer.

Es el territorio convirtiéndose en relación.
Es el cuerpo convirtiéndose en colectivo.
Es el liderazgo convirtiéndose en flujo.
Es la criticidad convirtiéndose en cuidado compartido.

La masa necesita comando.
Jiwasa necesita pertenencia.

Y tal vez una de las tareas más importantes de la Neurociencia Decolonial sea justamente esta: mostrar que el cerebro humano no fue hecho solo para competir, obedecer o acumular. También fue hecho para componer.


Referencias

DAMASIO, Antonio. Feeling & Knowing: Making Minds Conscious. New York: Pantheon Books, 2021.
Base para comprender la conciencia como proceso corporal, interoceptivo, propioceptivo y situado.

HAESBAERT, Rogério. “Do corpo-território ao território-corpo (da Terra): contribuições decoloniais.” GEOgraphia, v. 22, n. 48, 2020.
Referencia central para pensar territorio, cuerpo, r-existencia y pensamiento decolonial latinoamericano.

ESCOBAR, Arturo. Pluriversal Politics: The Real and the Possible. Durham: Duke University Press, 2021.
Ayuda a comprender el territorio como ontología, pluriverso y producción colectiva de mundos.

KRENAK, Ailton. Futuro Ancestral. São Paulo: Companhia das Letras, 2022.
Contribuye a pensar pertenencia, territorio vivo y continuidad entre cuerpo, río, montaña y comunidad.

DE FELICE, Silvia et al. “Relational Neuroscience: Insights from Hyperscanning Research.” Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 2025.
Muestra la importancia de estudiar la interacción social considerando cerebro, comportamiento, fisiología, vínculo y contexto.

LI, Y. et al. “Bidirectional Information Flow in Cooperative Learning Reflects Emergent Leadership.” 2025.
Estudio con fNIRS hyperscanning que relaciona aprendizaje cooperativo, flujo bidireccional de información y liderazgo emergente.

GRASSO-CLADERA, Aitana et al. “Embodied Hyperscanning for Studying Social Interaction.” Social Neuroscience, 2024.
Relaciona hyperscanning, cuerpo, medidas fisiológicas e interacción social.

CAROLLO, A. et al. “Hyperscanning in Social Neuroscience: A Review.” 2024.
Revisión sobre el desarrollo del hyperscanning como herramienta para estudiar interacción social en tiempo real.






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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States