¿FUE PRIVATIZADO EL SISTEMA NERVIOSO DE LA DEMOCRACIA?
¿FUE PRIVATIZADO EL SISTEMA NERVIOSO DE LA DEMOCRACIA?
Cuando las señales del territorio dejan de llegar a la creación de las reglas
Un río cambia de color.
Quienes viven cerca lo perciben primero.
El agua adquiere otro olor. Los peces aparecen en la superficie. Alguien graba un video. Otra persona envía un mensaje. La comunidad intenta advertir que algo está sucediendo.
Pero la señal no encuentra paso.
No llega a los grandes medios. No atraviesa el algoritmo. No alcanza con suficiente fuerza los espacios donde se toman las decisiones.
Esa misma mañana, una pequeña oscilación del mercado recorre el país en segundos.
Los especialistas comentan. Se emiten alertas. Las autoridades responden. El acontecimiento recibe un nombre, cifras y carácter de urgencia.
Ambas señales circulan por la misma sociedad.
La diferencia está en la velocidad con que cada una es reconocida.
Tal vez la comunicación sea algo más que el medio que utilizamos para contar el mundo.
Tal vez funcione como un sistema nervioso público.
A través de ella, una sociedad percibe amenazas, reconoce necesidades, comparte memorias y decide hacia dónde dirigir su atención.
Cuando este sistema funciona, lo que ocurre en una parte del territorio puede ser percibido por el conjunto.
Cuando es capturado, algunas señales circulan inmediatamente. Otras permanecen atrapadas en el lugar donde surgieron.
De esta percepción nace una pregunta:
¿Qué sucede con la democracia cuando su sistema nervioso comienza a responder mejor al capital que a los Cuerpos-Territorios y a los Biomas?
¿Quién decide qué merece ser visto?
Una plataforma no necesita decirnos en qué debemos creer.
Puede simplemente decidir qué aparecerá primero.
Puede repetir un mensaje hasta que resulte familiar.
Puede ocultar otro antes de que tengamos la oportunidad de conocerlo.
Puede transformar el miedo, la rabia, la sorpresa y la indignación en más tiempo frente a la pantalla.
En los entornos digitales, la visibilidad no es solamente reconocimiento.
Es valor económico.
Nuestro tiempo produce datos. Los datos ayudan a predecir comportamientos. Las predicciones orientan anuncios, campañas y decisiones comerciales.
Aquello que captura nuestra atención también puede ser monetizado.
La comunicación deja de ser únicamente un puente entre personas.
Pasa a formar parte de una infraestructura de extracción.
Investigaciones realizadas en Chile por Marcelo Mendoza, Sebastián Valenzuela y sus colaboradores analizaron la desinformación durante el estallido social chileno y la pandemia. En plataformas como Twitter y Facebook, los contenidos falsos e imprecisos circularon con mayor rapidez y alcanzaron a más personas que las informaciones verdaderas dentro del conjunto estudiado.
En Brasil, Patrícia Rossini y Camila Mont’Alverne mostraron que la creencia en desinformación electoral no estaba relacionada solamente con el contenido recibido, sino también con la confianza política y los hábitos de información. La participación en grupos políticos de aplicaciones de mensajería apareció asociada con una mayor probabilidad de creer en determinadas falsedades electorales.
Una mentira no viaja sola.
Se encuentra con desconfianzas, miedos, vínculos y experiencias anteriores.
También se encuentra con sistemas diseñados para recompensar aquello que provoca reacción.
Así, el sistema nervioso público puede comenzar a alejarse de las necesidades del territorio.
El acontecimiento más urgente deja de ser necesariamente aquel que amenaza la vida.
Pasa a ser aquel que consigue capturar más atención.
Cuando la regla llega desde afuera
Dentro de un orden colonial-extractivista, la comunicación también prepara el terreno para la creación de las normas.
Primero, un territorio es descrito como vacío, atrasado o improductivo.
Después, su agua, sus minerales, sus bosques, su trabajo y sus datos aparecen como recursos disponibles.
Finalmente, reglas creadas lejos de allí llegan como si fueran la única forma posible de desarrollo.
La República continúa formalmente presente.
Existen leyes, autorizaciones, instituciones y procedimientos.
Pero quienes habitan la región pueden ser invitados a participar solamente después de que las principales decisiones ya han sido organizadas.
La norma llega terminada.
El territorio recibe la tarea de adaptarse.
En este movimiento, los seres humanos y los Biomas comienzan a ser observados principalmente por su capacidad de generar rendimiento.
El trabajador se convierte en costo o productividad.
La atención se transforma en interacción.
El bosque se convierte en crédito.
El agua se transforma en concesión.
El mineral se convierte en exportación.
La vida continúa existiendo, pero su lenguaje pierde espacio frente al lenguaje de la monetización.
La comunicación cumple un papel decisivo en esta transformación.
Puede presentar la extracción como progreso inevitable.
Puede convertir la resistencia territorial en atraso.
Puede hacer que una decisión distante parezca técnica y neutral.
Puede repetir los beneficios y reducir los impactos a detalles administrativos.
El interés externo comienza entonces a hablar como si representara una necesidad regional.
Investigadores latinoamericanos han mostrado que la concentración de los medios limita la diversidad de voces capaces de circular. En Chile, un proceso de diálogo entre universidades, instituciones públicas y sociedad civil recomendó ampliar el pluralismo y fortalecer los medios públicos, comunitarios e indígenas.
La UNESCO también ha destacado que los medios indígenas y comunitarios amplían el pluralismo porque permiten que los pueblos y los territorios narren sus propias experiencias, en sus lenguas y a partir de sus propios sistemas de conocimiento.
Tal vez esto revele algo sencillo:
Quien puede narrar un territorio también participa en la decisión sobre aquello que podrá suceder en él.
El algoritmo aprendió a hablarnos
La inteligencia artificial amplía esta disputa.
Puede facilitar traducciones, organizar grandes cantidades de información y ampliar el acceso al conocimiento.
También puede producir imágenes, voces y acontecimientos que nunca existieron.
Un informe de 2025 de International IDEA analizó experiencias electorales en Brasil y México e identificó el uso creciente de la IA en la creación, selección, moderación y publicidad de contenidos. El estudio también llamó la atención sobre la amplificación algorítmica de daños y la monetización de la desinformación.
El riesgo no está solamente en creer en una imagen falsa.
También está en comenzar a desconfiar de todas las imágenes.
Cuando todo puede ser fabricado, incluso un acontecimiento verdadero puede ser descartado como manipulación.
El sistema nervioso público entra en un estado de incertidumbre permanente.
En este ambiente, la atención se cansa.
Verificar exige tiempo.
Comparar fuentes exige energía.
Leer más allá del titular exige una disponibilidad que no todas las personas poseen.
Mientras tanto, los contenidos emocionalmente intensos continúan llegando.
Tal vez el secuestro atencional no ocurra porque perdemos completamente nuestra libertad.
Ocurre porque algunas estructuras poseen mucha más capacidad para elegir dónde será ejercida nuestra libertad.
Una Democracia Jiwasa comienza con la señal del territorio
Una Democracia Jiwasa invertiría este flujo.
En lugar de normas producidas lejos de una región e impuestas sobre sus habitantes, las necesidades de los Cuerpos-Territorios y del Bioma participarían desde el comienzo en la creación de las reglas.
El agua se convertiría en una fuente de información política.
El suelo enviaría señales.
Las comunidades identificarían cambios antes de que se transformaran en emergencias.
La experiencia de quienes cuidan, siembran, pescan, caminan y viven en el territorio tendría valor en la definición del problema.
Esto no significaría que solamente quienes viven en una región determinada podrían hablar sobre ella.
Significaría que ninguna decisión podría considerarse completa sin la participación real de quienes recibirán sus efectos.
Jiwasa no es una sola voz.
Es la posibilidad de formar un “nosotros” en el que distintas señales puedan circular sin que una pequeña parte del sistema decida anticipadamente qué vidas merecen visibilidad.
Podemos imaginar redes públicas y comunitarias conectando:
alertas ambientales;
conocimientos indígenas;
universidades;
servicios de salud;
escuelas;
asociaciones locales;
datos producidos por el Estado;
experiencias narradas por los habitantes.
La comunicación dejaría de funcionar únicamente como una herramienta para anunciar decisiones ya tomadas.
Pasaría a formar parte de la propia creación de las normas.
El territorio no sería simplemente informado sobre la decisión.
Participaría en la inteligencia que la hizo posible.
El Neuro Desafío Latam
Los investigadores de la atención, la emoción y la toma de decisiones conocen mecanismos capaces de aumentar la saliencia, la memoria y la respuesta emocional.
El Neuro Desafío Latam propone una pregunta:
¿Qué sucede cuando el conocimiento creado para comprender la atención comienza a ser utilizado para capturarla política y comercialmente?
Podemos imaginar investigaciones que comparen:
noticias verdaderas y falsas;
contenidos humanos y sintéticos;
mensajes informativos y amenazantes;
fuentes claramente identificadas y fuentes ocultas;
contenidos presentados con contexto o sin él;
información elegida por la persona e información seleccionada por algoritmos.
El EEG podría acompañar momentos rápidos de captura de la atención, sorpresa, conflicto y evaluación de la fuente.
Estudios recientes sugieren que las señales electrofisiológicas pueden variar mientras los participantes evalúan la credibilidad de los mensajes y de sus fuentes.
La NIRS podría acompañar la actividad prefrontal cuando una persona necesita decidir si confía en una información, especialmente cuando el sistema ofrece poca transparencia. Investigaciones con agentes artificiales ya han observado una mayor demanda de procesamiento en situaciones de baja transparencia y confiabilidad.
Estas medidas podrían combinarse con:
memoria de la fuente;
tiempo utilizado en la verificación;
comprensión del mensaje;
confianza declarada;
cambio de opinión;
percepción de manipulación;
relatos en primera persona.
El objetivo no sería identificar personas vulnerables ni clasificar políticamente a los ciudadanos.
Sería comprender qué ambientes fortalecen la autonomía y cuáles transforman la atención en una respuesta automática.
Tal vez la pregunta más importante no sea si el cerebro consigue distinguir una noticia falsa.
Tal vez sea:
¿Qué sistema de comunicación ofrece al Cuerpo-Territorio suficiente tiempo, contexto y diversidad para formar su propia comprensión?
Devolver las señales a la democracia
Podemos volver al río.
El agua cambió de color.
Esta vez, la señal no permanece atrapada.
La comunidad posee medios para narrar lo que está sucediendo. Las universidades ayudan a medirlo. Los datos públicos confirman el cambio. Otros territorios reconocen el patrón. El Estado responde antes de que el daño se vuelva irreversible.
La comunicación vuelve a cumplir una función vital.
Conecta percepción y cuidado.
En una Democracia Jiwasa, el sistema nervioso público no existiría solamente para que las órdenes llegaran rápidamente a las regiones.
También permitiría que las señales de esas regiones participaran en la creación de las órdenes.
El conocimiento científico se encontraría con la experiencia local.
La tecnología ampliaría la percepción sin sustituir a la comunidad.
La visibilidad dejaría de ser solamente un premio distribuido por algoritmos.
Se convertiría en una condición de pertenencia política.
Tal vez el sistema nervioso de la democracia haya sido parcialmente privatizado.
Pero las señales continúan vivas.
Permanecen en las aguas, en las lenguas, en los cuerpos y en las comunidades.
Cuando vuelven a circular, comienza a surgir una nueva pregunta:
¿Qué sucede cuando un territorio deja de ser solamente informado sobre su futuro y comienza a participar en la inteligencia que lo crea?
Esta pregunta nos conduce al próximo blog:
Producir exceso, exportar territorio
Referencias esenciales
Mendoza, M. et al. A Study on Information Disorders on Social Networks during the Chilean Social Outbreak and COVID-19 Pandemic. Applied Sciences, 2023.
Rossini, P.; Mont’Alverne, C.; Kalogeropoulos, A. Explaining Beliefs in Electoral Misinformation in the 2022 Brazilian Election. HKS Misinformation Review, 2023.
Medeiros, M. Scientific Dissemination, Misinformation, and Human Rights. Latin American Human Rights Studies, 2023.
Becerra, M.; Mastrini, G. Concentración y convergencia de medios en América Latina. Ensambles, edición digital, 2023.
International IDEA. Artificial Intelligence and Information Integrity: Latin American Experiences. 2025.
UNESCO. Strengthening Media with Indigenous Voices. 2025.
Novelo Montejo, G.; Castells-Talens, A. Indigenizando los medios de comunicación: redes interculturales y comunicación indígena en América Latina. UNAM, 2024.