fNIRS y Neurodesarrollo: Cómo los Bebés Prematuros Procesan Rostros con y sin Mascarilla
fNIRS y Neurodesarrollo: Cómo los Bebés Prematuros Procesan Rostros con y sin Mascarilla
Una lectura BrainLatam2026 sobre NIRS/fNIRS, percepción facial, cognición social temprana, Mente Damasiana, APUS y Jiwasa
Antes de hablar del cerebro, necesitamos volver al rostro.
El rostro es uno de los primeros paisajes humanos. Antes de las palabras, antes de las explicaciones, antes de la escuela, el bebé encuentra ojos, boca, expresión, calor, respiración y presencia. En ese campo sensible comienza una parte importante de la pertenencia: el bebé no solo “ve” a otra persona; empieza a organizar su cuerpo frente a otro cuerpo.
Por eso, la publicación “Face perception and impact of face masks at 6 months post-term age in preterm and term infants (The BabyFace Study)”, de Celina Brunsch, Eri Nanizawa, Srikar Vallabhapurapu y colaboradores, publicada en Scientific Reports en 2026, es tan importante.
El estudio investigó, usando fNIRS — functional near-infrared spectroscopy, cómo bebés prematuros y bebés nacidos a término procesan rostros felices completos y rostros felices parcialmente cubiertos por mascarillas.
La pregunta del artículo es simple, delicada y poderosa:
¿Los bebés prematuros, a los 6 meses de edad postérmino, procesan los rostros completos y los rostros con mascarilla de la misma forma que los bebés nacidos a término?
Esta pregunta merece atención porque nace de una situación clínica y social real. La pandemia de COVID-19 cambió la interacción cara a cara. Las mascarillas cubrieron zonas importantes del rostro, especialmente la boca y la nariz, precisamente regiones que ayudan al bebé a integrar emoción, intención y comunicación social.
La fuerza de este artículo está en transformar una preocupación social y clínica en una pregunta experimental medible. Los investigadores no se quedaron solo en la observación conductual. Usaron fNIRS multicanal, una tecnología NIRS no invasiva y bien tolerada en bebés, para medir cambios en hemoglobina oxigenada y desoxigenada mientras los bebés observaban rostros.
Esto es ciencia con materialidad: una pregunta humana, un diseño experimental compatible y una medida fisiológica capaz de observar el cerebro en desarrollo.
El estudio evaluó 24 bebés prematuros, nacidos entre las 23 y 30 semanas de gestación, y 24 bebés nacidos a término, todos a los 6 meses de edad postérmino. Durante la tarea, los bebés veían ensayos cortos de 5 segundos con imágenes de rostros felices completos o rostros felices con mascarilla, intercalados con períodos de línea base de 9 a 15 segundos. El montaje fNIRS cubrió regiones inferior-frontales, temporo-parietales y occipitales laterales, áreas relacionadas con percepción facial, emoción y procesamiento social.
Los hallazgos son muy relevantes. Los bebés nacidos a término mostraron una respuesta de hemoglobina oxigenada mayor que los bebés prematuros ante rostros completos en la región inferior-frontal derecha. Los bebés nacidos a término también mostraron mayor activación ante rostros completos que ante rostros con mascarilla en la región temporo-parietal derecha. Los bebés prematuros, sin embargo, no mostraron esa misma diferenciación entre rostros completos y rostros con mascarilla.
La interpretación de los autores es cuidadosa: los hallazgos sugieren menor activación cerebral en bebés prematuros en la región inferior-frontal, importante para el procesamiento facial y emocional. También sugieren que los bebés prematuros pueden presentar una percepción facial alterada a los 6 meses de edad postérmino, ya que no mostraron una respuesta cerebral diferencial clara entre rostros completos y rostros con mascarilla.
Desde la perspectiva BrainLatam2026, este artículo nos permite decir algo más profundo, sin ir más allá de la evidencia:
la pertenencia comienza antes del lenguaje.
En la Mente Damasiana, la conciencia emerge por la integración entre cuerpo, interocepción y propriocepción. Un bebé no interpreta un rostro como un adulto interpreta una imagen. El bebé siente patrones: ojos, boca, expresión, aproximación, seguridad, ritmo y presencia. El rostro del otro participa en la formación temprana del yo porque ayuda al cuerpo del bebé a predecir el mundo.
Aquí, Iam se vuelve una lente-avatar importante: el bebé empieza a formar un “yo” porque hay otro cuerpo que responde. También aparece Jiwasa, porque el rostro es una de las primeras formas del “nosotros”: yo miro, tú respondes; yo me regulo, tú sonríes; mi cuerpo aprende que existe un mundo compartido. Y entra APUS, porque el rostro del cuidador no es solo una imagen; es un territorio afectivo.
Este estudio también dialoga directamente con la Neurociencia Decolonial: ¿qué tipo de mundo sensorial estamos ofreciendo a los bebés?
No se trata de culpar a las mascarillas, a los hospitales o a los profesionales de salud. Las mascarillas fueron una protección necesaria en muchos momentos. La pregunta científica y política es otra: cuando un niño nace prematuro y pasa semanas o meses en una unidad neonatal, ¿qué ecología de rostro, voz, tacto, olor, luz, sonido y presencia sostiene su desarrollo?
Los autores fueron responsables al reconocer las limitaciones. La muestra es pequeña, como suele ocurrir en estudios fNIRS con bebés. El movimiento y la atención infantil generan pérdida de datos. Los resultados son preliminares y requieren replicación en estudios mayores. El estudio tampoco puede separar completamente los efectos de la prematuridad, la exposición prolongada a rostros con mascarilla en la UCI neonatal y la maduración del desarrollo.
Ese tono cuidadoso aumenta el valor de la publicación. El artículo no promete más de lo que puede entregar. Abre un camino.
De la pregunta del artículo al diseño experimental BrainLatam2026
El artículo preguntó:
¿Cómo procesan los bebés prematuros y los bebés nacidos a término los rostros completos y los rostros con mascarilla a los 6 meses de edad postérmino?
Para responder, los autores midieron:
respuestas hemodinámicas mediante fNIRS en regiones inferior-frontales, temporo-parietales y occipitales laterales mientras los bebés observaban rostros felices completos y rostros felices con mascarilla.
El estudio mostró:
diferencias entre bebés prematuros y nacidos a término en la activación inferior-frontal, y una diferencia entre rostros completos y rostros con mascarilla en bebés nacidos a término que no fue observada en bebés prematuros.
A partir de esta contribución, BrainLatam2026 puede preguntar:
¿Cómo participa la calidad de la interacción cara a cara — rostro, voz, respiración, tacto y presencia — en la formación temprana de la pertenencia, la regulación corporal y la percepción social en bebés prematuros?
Esa nueva pregunta requeriría un diseño experimental compatible que combine:
fNIRS/NIRS + EEG/ERP + eye-tracking + respiración + HRV/RMSSD + posible hyperscanning cuidador-bebé.
El fNIRS sigue siendo esencial porque permite medir respuestas corticales en bebés de forma no invasiva. El EEG/ERP podría capturar la dinámica temporal rápida de la percepción facial, incluyendo procesamiento visual y social temprano. El eye-tracking mostraría si los bebés miran más a los ojos, la boca o las regiones cubiertas por la mascarilla. La respiración y el HRV/RMSSD podrían indicar si el bebé entra en mayor regulación o alerta corporal. Y el fNIRS hyperscanning entre cuidador y bebé, cuando sea posible, permitiría investigar si la sincronía adulto-bebé cambia según la exposición a rostro completo, rostro con mascarilla, voz afectiva o contacto corporal.
Esta es la diferencia entre elegir una tecnología porque está de moda y elegir una tecnología porque la pregunta la exige.
No usamos NIRS, fNIRS, EEG, ERP o Hyperscanning porque los equipos parezcan sofisticados. Los usamos porque cada pregunta científica exige una forma específica de escuchar el cuerpo, el cerebro y el territorio.
Por qué este artículo importa para investigadores que trabajan con NIRS, fNIRS, EEG y neurodesarrollo
Esta publicación muestra que fNIRS puede ser una herramienta poderosa para estudiar el desarrollo social temprano.
En adultos, muchas preguntas sobre percepción facial pueden investigarse con fMRI, EEG o ERP. Pero con bebés, especialmente bebés prematuros, el diseño experimental debe ser más delicado, portátil, tolerable y compatible con movimientos naturales. Ahí es donde NIRS/fNIRS se vuelve extremadamente relevante para la investigación académica en neonatología, psicología del desarrollo, neurociencia cognitiva y salud pública.
Para laboratorios latinoamericanos, este tipo de estudio abre muchas posibilidades:
¿Cómo procesan rostro, voz y tacto los bebés en unidades neonatales públicas?
¿Cómo modifica el contacto piel con piel las respuestas fNIRS?
¿Cómo cambia la presencia de la madre, el padre u otro cuidador la actividad inferior-frontal y temporo-parietal?
¿Cómo se cruzan prematuridad, desigualdad social, ambiente hospitalario y vínculo temprano en el neurodesarrollo?
¿Cómo diseñar protocolos con fNIRS y EEG/ERP que respeten a los bebés, las familias y los territorios?
Desde la perspectiva BrainLatam2026, esta publicación abre una puerta para pensar el neurodesarrollo como pertenencia incorporada.
El bebé prematuro no es solo un organismo en riesgo. Es una vida en formación, intentando sincronizar cuerpo, cerebro, rostro, voz, olor, tacto y mundo. La UCI neonatal no es solo un espacio técnico; es un territorio sensorial. Y si el territorio sensorial importa, entonces las políticas públicas, la arquitectura hospitalaria, la presencia familiar, la licencia parental, el cuidado humanizado y tecnologías como fNIRS pertenecen a la misma conversación.
DREX Cidadão, política pública y metabolismo del cuidado
DREX Cidadão entra aquí como un concepto de metabolismo social. Si la sociedad quiere proteger el neurodesarrollo temprano, necesita garantizar que las familias tengan condiciones materiales para estar cerca, cuidar, acompañar y sostener presencia.
No existe neurodesarrollo saludable sin cuerpos disponibles.
No existe vínculo sin tiempo.
No existe pertenencia sin condiciones sociales mínimas.
Este estudio muestra, mediante fNIRS, que el cerebro infantil responde de forma medible a cómo aparece el rostro humano. BrainLatam2026 amplía esta pregunta hacia el campo social: ¿qué tipo de Estado, hospital, ciudad y economía permite que los bebés encuentren suficientes rostros, voces y cuerpos para desarrollar Jiwasa?
Cierre
Este artículo importa porque muestra que la percepción facial en bebés prematuros puede investigarse con rigor, delicadeza y tecnología adecuada. Valora una pregunta esencial: ¿cómo empieza el cerebro social a reconocer al otro?
Desde BrainLatam2026, la respuesta comienza en el cuerpo.
Comienza en el rostro.
Comienza en la mirada.
Comienza antes del lenguaje.
Y tal vez una de las grandes tareas de la Neurociencia Decolonial sea esta: recordar que todo cerebro en desarrollo necesita territorio, presencia y pertenencia para volverse plenamente humano.
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Referencia
Brunsch, C., Nanizawa, E., Vallabhapurapu, S., Keurentjes, N., Van Lint, K., Sijbring, A., Walker, D., Laycock, R., & Wong, F. (2026). Face perception and impact of face masks at 6 months post-term age in preterm and term infants (The BabyFace Study). Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-026-48027-y