Jackson Cionek
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Estás escuchando, pero ¿realmente estás procesando? Estados de atención durante el lenguaje

Estás escuchando, pero ¿realmente estás procesando? Estados de atención durante el lenguaje

Alguien está hablando contigo.

El sonido llega a tus oídos.

Las palabras continúan entrando.

Permaneces sentado, mirando en la misma dirección.

Pero, en algún momento, tu atención ya no está completamente allí.

¿Podemos decir que sigues escuchando?

Probablemente sí.

Pero eso no significa que estés procesando el lenguaje de la misma manera.

Esta distinción aparentemente simple está en el centro de un interesante estudio publicado en 2026 por Megan Boudewyn y colaboradores, quienes combinaron medidas conductuales y EEG para investigar diferentes estados de atención mientras los participantes escuchaban historias habladas.

Referencia principal

El estudio “Distinct Attentional Control Profiles during Language Comprehension in Major Mental Health Disorders”, de Boudewyn, Erickson, Winsler, Barch, Frank, Gold, Luck, MacDonald, Ragland, Silverstein, Yonelinas y Carter, fue publicado en Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging.

La iniciativa de los autores merece ser destacada por una razón importante.

En lugar de estudiar la atención mediante destellos, tonos aislados o tareas extremadamente artificiales, el grupo situó la pregunta dentro de una actividad cotidiana:

escuchar una historia.

Participaron personas con esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno depresivo mayor y controles sin diagnóstico psiquiátrico. Durante la narración, los participantes eran interrumpidos periódicamente y debían informar en qué estado se encontraba su atención en ese momento.

Los investigadores distinguieron tres situaciones:

atención centrada en la tarea, cuando la persona seguía la narración;

atención dividida, cuando una parte de la atención permanecía en la historia mientras otra estaba dirigida hacia pensamientos o estímulos competidores;

y lapso atencional completo, cuando la atención se había alejado completamente de la narración.

Puede parecer una distinción puramente subjetiva.

El EEG sugirió lo contrario.

Diferentes maneras de “estar escuchando”

El estudio encontró diferencias tanto conductuales como neurofisiológicas entre estos estados de atención.

Todos los grupos clínicos informaron pasar menos tiempo completamente atentos a la historia que los controles. También surgieron perfiles diferentes: los participantes con esquizofrenia mostraron proporcionalmente más lapsos completos de atención, mientras que las personas con depresión mayor informaron con mayor frecuencia estados de atención dividida.

El EEG añadió una dimensión especialmente interesante.

La potencia periódica en la banda alfa, aproximadamente entre 8 y 13 Hz, varió según el estado atencional. La atención dividida y los lapsos completos presentaron firmas neurales distinguibles en relación con la atención centrada en la tarea, aunque también se observaron diferencias entre los grupos diagnósticos.

En otras palabras:

la persona continuaba físicamente presente;

el sonido seguía llegando;

la historia continuaba desarrollándose;

pero el cerebro no necesariamente estaba tratando esa información de la misma manera.

La línea más amplia de investigación de Boudewyn y colaboradores utiliza sistemas activos de EEG de Brain Products para estudiar control atencional, lenguaje y trastornos psiquiátricos. Trabajos relacionados del mismo programa experimental describen registros utilizando actiCHamp y electrodos activos de Brain Products.

Sin embargo, la importancia no reside únicamente en la tecnología.

Está en la posibilidad de hacer medible algo que experimentamos todos los días:

estar expuesto a un mensaje no significa necesariamente estar disponible para él.

Escuchar no es descargar una copia del habla

Es tentador imaginar la comunicación mediante una secuencia simple:

una persona produce un mensaje;

el mensaje viaja por el aire;

otra persona lo recibe.

Pero el lenguaje no funciona como una transferencia de archivos.

Entre aquello que se dice y aquello que posteriormente será recordado, interpretado o utilizado, existe atención.

Existe memoria.

Existe expectativa.

Existe contexto.

Existe un organismo en un determinado estado.

El neurocientífico latinoamericano Agustín Ibáñez, en The Mind’s Golden Cage and Cognition in the Wild (2022), sostiene que comprender la cognición cotidiana exige ir más allá de modelos excesivamente compartimentalizados y estudiar los procesos cognitivos dentro de las situaciones reales en las que cuerpo, ambiente y demandas competidoras ocurren simultáneamente.

Boudewyn et al. se aproximan a una cuestión similar desde una perspectiva experimental.

No preguntan solamente:

“¿La persona escuchó las palabras?”

Preguntan:

“¿Dónde estaba su atención mientras esas palabras ocurrían?”

La antropología también pregunta: ¿cómo estamos escuchando?

Existe una convergencia especialmente interesante con investigaciones latinoamericanas fuera de la neurociencia.

La antropóloga mexicana Xochitl Marsilli-Vargas, cuyo trabajo incluye investigación etnográfica en Buenos Aires, ha desarrollado la idea de diferentes “géneros de escucha”. En su libro Genres of Listening, publicado en 2022, examina cómo las personas no escuchan exactamente de la misma manera en todos los contextos.

El lugar donde están, quién habla, cómo aprendieron a escuchar y qué esperan de la interacción participan de aquello que se vuelve relevante.

En una revisión de 2025, Marsilli-Vargas profundiza esta discusión al considerar la escucha simultáneamente como experiencia sensorial cotidiana y como una forma especializada de atención, moldeada por prácticas sociales y culturales que influyen en cómo las personas atienden, interpretan y responden al habla y a los sonidos.

La antropología no está midiendo actividad alfa mediante EEG.

Boudewyn no está estudiando culturas de escucha.

Se trata de escalas diferentes.

Pero ambas dificultan sostener una idea demasiado simple:

mismo sonido = misma experiencia.

Dos personas pueden escuchar la misma noticia

Esta conclusión tiene consecuencias que van más allá del laboratorio.

Imaginemos a dos personas viendo el mismo reportaje.

Aparecen las mismas palabras.

Se muestran las mismas imágenes.

La duración es idéntica.

Pero una persona sigue el contenido atentamente.

Otra está pensando en un problema familiar.

Otra percibe principalmente aquello que parece amenazante.

Otra divide su atención entre la televisión y el teléfono.

Físicamente, todas fueron “expuestas” al mismo contenido.

Cognitivamente, tal vez no encontraron el mismo acontecimiento.

Por eso necesitamos distinguir:

información disponible

de

información procesada.

Esta distinción será especialmente importante más adelante cuando discutamos redes sociales, repetición y feed infinito.

Una información puede existir delante del individuo sin llegar a ser suficientemente procesada como para participar en su siguiente decisión.

Al mismo tiempo, otra información puede capturar la atención de forma repetida y volverse cada vez más disponible.

Lo que sabemos también depende de aquello a lo que conseguimos atender

La arqueología latinoamericana añade otra pregunta útil.

El arqueólogo argentino Alejandro Haber, en su trabajo de 2022 sobre gnosiología catamarcana, cuestiona la idea del conocimiento como algo completamente independiente de las relaciones mediante las cuales algo se vuelve conocible.

Para Haber, conocer también involucra las relaciones y condiciones por medio de las cuales algo llega a ser reconocido como conocimiento.

Su propuesta arqueológica no debe transformarse en una teoría de atención neural.

Pero permite una aproximación importante:

no todo aquello que está presente participa de la misma manera en lo que luego llamamos conocimiento.

Antes de que una información pueda ser recordada, necesita encontrar alguna forma de entrar.

Antes de que un argumento pueda ser utilizado, necesita estar disponible.

Antes de que un mensaje pueda influir en una elección, alguna parte de él debe haber sido procesada.

En este sentido, la atención no es solamente un detalle entre percepción y memoria.

Participa en la selección de la parte del mundo que podrá continuar con nosotros.

No existe solamente atención o desatención

Tal vez una de las contribuciones más útiles de Boudewyn et al. sea precisamente abandonar una división demasiado simple:

prestar atención / no prestar atención.

El estado intermedio importa.

Podemos estar parcialmente presentes.

Podemos seguir las palabras mientras otra narración ocurre internamente.

Podemos permanecer suficientemente conectados para reconocer el tema, pero no para integrar los detalles.

Esto se aproxima mucho más a la vida cotidiana.

En ambientes digitales, por ejemplo, podemos ver un video mientras los comentarios pasan por la pantalla, llegan mensajes y el siguiente contenido ya está esperando.

Estamos escuchando.

Pero ¿cuánto de ese material está realmente siendo integrado?

El estudio de Boudewyn no investigó redes sociales, y esta conclusión no debe atribuirse a los autores.

Lo que ofrece es algo más fundamental:

evidencia de que diferentes estados subjetivos de atención durante el lenguaje continuo corresponden a perfiles conductuales y neurofisiológicos distintos.

Estás escuchando. Pero ¿dónde está tu atención?

Por eso la iniciativa de Megan Boudewyn y colaboradores merece especial atención.

El estudio aproxima el EEG a una experiencia profundamente cotidiana.

Alguien habla.

Escuchamos.

Pero nuestra presencia cognitiva puede cambiar mientras el lenguaje continúa.

Esto nos obliga a abandonar una suposición simple:

recibir la misma información no significa procesar la misma información.

Y quizás debamos añadir otra:

estar frente a un mensaje no garantiza que los conocimientos necesarios para comprenderlo estén participando en ese momento.

Esta distinción será central en el próximo texto.

Porque, si la atención participa de aquello que entra y permanece disponible, surge una pregunta mayor:

¿qué ocurre con los futuros que conseguimos imaginar cuando determinadas informaciones, experiencias o formas de conocimiento dejan de ser reclutadas?

Es precisamente aquí donde la atención comienza a encontrarse con el Planear — y donde nuestra lectura Religare podrá dar el siguiente paso.

Referencia principal

Boudewyn, M. A., Erickson, M. A., Winsler, K., Barch, D. M., Frank, M. J., Gold, J. M., Luck, S. J., MacDonald, A. W., III, Ragland, J. D., Silverstein, S. M., Yonelinas, A., & Carter, C. S. (2026). Distinct Attentional Control Profiles during Language Comprehension in Major Mental Health Disorders. Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging. DOI: 10.1016/j.bpsc.2026.06.015.

Referencias complementarias

Haber, A. (2022). O conhecimento é o relacionamento: cenas de gnosiologia catamarcana. Revista de Arqueologia, 35(1), 39–52. DOI: 10.24885/sab.v35i1.957.

Ibáñez, A. (2022). The Mind’s Golden Cage and Cognition in the Wild. Trends in Cognitive Sciences, 26(12), 1031–1034. DOI: 10.1016/j.tics.2022.07.008.

Marsilli-Vargas, X. (2022). Genres of Listening: An Ethnography of Psychoanalysis in Buenos Aires. Durham: Duke University Press. DOI: 10.1215/9781478023159.

Marsilli-Vargas, X. (2025). Listening. Annual Review of Anthropology, 54, 237–251. DOI: 10.1146/annurev-anthro-010925-021151.








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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States