Jackson Cionek
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El movimiento observado continúa en el cuerpo

El movimiento observado continúa en el cuerpo

Imaginación motora, micromovimientos y agencia compartida

La luz disminuye.

Durante algunos segundos, nadie sabe exactamente qué vendrá después.

Entonces, un cuerpo atraviesa el escenario.

Corre.
Gira.
Salta.

Tus ojos acompañan el movimiento. Tal vez tu mentón se eleve un poco. Tal vez tus pies presionen el suelo. Tal vez tu respiración se detenga por un instante, esperando que el cuerpo del artista vuelva a encontrarse con la tierra.

El artista salta.

Pero algo también se mueve dentro de ti.

Dejar venir.
Dejar estar.
Dejar permanecer.
Dejar ir.
Dejar entrar.

Tal vez así comienza realmente una presentación: no cuando el artista realiza el primer gesto, sino cuando ese movimiento encuentra otro cuerpo dispuesto a recibirlo.

El salto atraviesa la distancia

Observar no es lo mismo que ejecutar físicamente la coreografía. Pero observar tampoco significa permanecer completamente inmóvil.

Mientras acompañas una rotación, tu organismo estima velocidad, dirección, equilibrio y continuidad. Tus ojos buscan el siguiente punto en el espacio. Tu postura puede ajustarse. Tus músculos pueden producir preparaciones tan sutiles que nunca llegas a percibirlas conscientemente.

Llamamos a esos cambios micromovimientos.

Un dedo se contrae.
El torso se inclina.
La respiración permanece suspendida.
Un pie acompaña silenciosamente el ritmo.

Estos movimientos no demuestran la presencia de una emoción específica. Una respiración detenida puede acompañar miedo, fascinación, atención o sorpresa. Un músculo contraído no puede revelar por sí solo aquello que sentiste.

Pero sugiere que el cuerpo no observó desde afuera.

El gesto del artista encontró un paso.

Más que un espejo

Durante muchos años, hablar sobre observación de la acción se volvió casi sinónimo de hablar sobre “neuronas espejo”.

La idea es atractiva: cuando observamos actuar a otra persona, nuestro cerebro reproduciría internamente esa acción.

Pero la danza no atraviesa al espectador por medio de una única neurona ni de una sola red aislada.

Cuando observas, participas con la visión, la atención, la memoria, el equilibrio, la imaginación, la experiencia y el sentir.

No copias simplemente al artista.

Predices.
Reconoces.
Cuestionas.
Comparas.
Imaginas.
Resistes.
Completas.

La observación de la acción moviliza redes visuales y sensoriomotoras, pero el significado del gesto depende de la historia de quien observa.

Una bailarina experimentada puede reconocer la preparación de un salto antes de que ocurra. Un niño puede percibir solamente la alegría de elevarse. Una persona que ya sufrió una caída puede sentir peligro. Otra puede experimentar libertad.

El mismo movimiento entra en cuerpos diferentes y encuentra destinos diferentes.

Ensayar sin moverse

Cierra los ojos por un momento.

Imagina que debes girar manteniéndote sobre un solo pie.

Incluso antes de realizar cualquier movimiento, tal vez puedas imaginar el eje de tu cuerpo, la posición de tus brazos y el esfuerzo necesario para conservar el equilibrio.

Eso es imaginación motora: experimentar internamente una acción sin ejecutarla por completo.

Mientras observamos danza, la imaginación motora puede aparecer sin ser invitada.

El cuerpo en escena corre y, durante algunos segundos, tu propio Cuerpo-Territorio ensaya esa carrera. El artista se inclina y tú acompañas la inclinación desde dentro. El bailarín cae y una parte de ti se prepara para amortiguar el impacto.

El movimiento no necesita llegar hasta los brazos y las piernas para existir.

A veces danza solamente como posibilidad.

Dejar venir.

La imagen llega.

Dejar estar.

El cuerpo la reconoce.

Dejar permanecer.

La experiencia comienza a adquirir forma.

Cuando el gesto encuentra la materia

En el territorio arqueológico de Joinville, una punta lítica asociada a la tradición Umbu puede ser comprendida como algo más que una piedra trabajada.

Antes de convertirse en objeto, fue movimiento.

Alguien eligió el material.
Sostuvo la piedra.
Calculó la fuerza.
La golpeó.
Observó la fractura.
Corrigió el borde.
Lo intentó de nuevo.

La arqueología del gesto investiga cómo las secuencias motoras, las técnicas aprendidas y las tradiciones culturales dejan huellas en la materia.

La piedra no puede decirnos exactamente qué sentía aquella persona. No sabemos si había urgencia, miedo, concentración, esperanza o cansancio.

Pero sabemos que un cuerpo estuvo allí.

La punta lítica conserva señales de las manos que le dieron forma.

En el Festival de Danza de Joinville, el gesto no permanece en la piedra. Encuentra otra clase de materia: el cuerpo de quien observa.

El movimiento del artista puede permanecer en tu respiración, en tu postura, en tu memoria o en el deseo de levantarte después de la presentación.

La piedra conserva el gesto que la formó.
El espectador conserva algo del gesto que lo atravesó.

El primer sentir todavía no tiene nombre

El bailarín salta.

Tú contienes la respiración.

Durante un breve instante, no hay palabras.

Todavía no es necesariamente miedo.
Todavía no es belleza.
Todavía no es alegría ni preocupación.

Algo simplemente cambió.

En Sentir y saber, António Damásio nos ayuda a comprender que la conciencia no observa el mundo desde un cuerpo neutral. Todo lo que percibimos ocurre sobre un fondo vivo de respiración, equilibrio, tensión, comodidad, fatiga y regulación.

Dentro de la hipótesis BrainLatam, esta primera alteración puede ser llamada proto-Sentimiento.

No es una emoción oculta que espera ser descubierta. Es el comienzo de un cambio en el Cuerpo-Territorio, antes de que ese cambio reciba un nombre, una explicación o una dirección.

Tal vez nunca llegues a nombrarlo.

Tal vez desaparezca rápidamente.

O tal vez encuentre una memoria, una palabra o un deseo de actuar.

El artista ofrece el gesto.
Tu cuerpo ofrece una respuesta.
El sentido surge entre ambos.

Esta es una forma de agencia compartida.

No creaste la estructura técnica del salto. Sin embargo, participas en la continuidad de la obra cuando esta encuentra dentro de ti una percepción que antes no existía.

La melodía del sentir

No toda movilización necesita ser explicada de inmediato.

Algunas experiencias simplemente necesitan un camino.

Dejar venir.
Dejar estar.
Dejar permanecer.
Dejar ir.
Dejar entrar.

Dejar venir

Dejar venir es percibir que algo ha comenzado.

Una tensión.
Un impulso.
Un recuerdo.
Un deseo de acompañar el ritmo.

No es necesario buscar una sensación extraordinaria. Basta con no cerrar la puerta a aquello que ya llegó.

Dejar estar

Rick Hanson y Forrest Hanson describen la resiliencia como una capacidad que puede cultivarse. En lugar de luchar inmediatamente contra cada experiencia interna, podemos reconocer primero aquello que está presente.

Dejar estar no significa estar de acuerdo, disfrutarlo ni quedar atrapado.

Significa no interrumpir la experiencia antes de comprenderla.

Dejar permanecer

Algunos movimientos necesitan permanecer durante unos instantes antes de adquirir forma.

El silencio del público lo permite.
La continuidad de la música también.

Dejar permanecer significa ofrecer duración al sentir sin transformarlo en una prisión.

Tal vez el gesto necesite quedarse solamente durante el tiempo de una respiración.

Dejar ir

David R. Hawkins, en Dejar ir: el camino de la entrega, describe el dejar ir como una reducción de la resistencia interna.

Aquí, esta contribución se utiliza como inspiración filosófica y espiritual, no como prueba de un mecanismo cerebral específico.

En el Festival, dejar ir puede ser la exhalación después del aterrizaje. Puede ser el aplauso que ofrece una salida a la movilización. Puede ser la relajación que aparece cuando el cuerpo reconoce que el peligro ha terminado.

Dejar ir no significa borrar.

El movimiento puede irse y permanecer como memoria.

Dejar entrar

Algo también puede permanecer con nosotros de otra manera.

Una sensación de valentía.
Una nueva posibilidad de equilibrio.
El recuerdo de un gesto.
La percepción de que otro cuerpo atravesó aquello que parecía imposible.

Dejar entrar significa permitir que la experiencia se convierta en aprendizaje, recurso o pregunta.

El gesto termina en el escenario, pero encuentra otra vida dentro de ti.

Imitar sin desaparecer

Dentro de la hipótesis BrainLatam, el Yãy hã mĩy Extendido describe un recorrido mediante el cual el Cuerpo-Territorio observa, imita, aprende y transforma.

Imitarse ser para trascenderse ser.

La imitación no es el punto final.

Observas.
Anticipas.
Experimentas internamente.
Tal vez repites.
Percibes el resultado.
Transformas.

El movimiento de otra persona abre una posibilidad, pero no decide aquello en lo que debes convertirte.

No necesitas desaparecer dentro del gesto del artista.

Puedes recibirlo y devolverlo al mundo de otra manera.

Este uso extendido es una elaboración BrainLatam inspirada en encuentros con conocimientos Tikmũ’ũn/Maxakali. No pretende traducir completamente su cosmología ni reducir sus saberes a una explicación neurocientífica.

El conocimiento indígena permanece vivo, territorial y autónomo.

La obra también es escrita por quien siente

Tal vez comenzaste esta lectura pensando únicamente en el cuerpo del bailarín.

Ahora, sin embargo, tu propio cuerpo también está presente.

¿Cómo está tu respiración?

¿Tus pies continúan en la misma posición?

¿Alguna imagen permaneció contigo?

No existe una respuesta que todas las personas deban ofrecer.

La agencia compartida no exige que artista y público sientan lo mismo. Permite que la obra se complete por caminos diferentes sin borrar la libertad de cada Cuerpo-Territorio.

El artista inicia un gesto.

El público ofrece presencia.

El espacio devuelve silencio, atención, tensión, aplauso y memoria.

La obra comienza a existir entre esos cuerpos.

El movimiento encuentra un paso

Cuando observamos otro cuerpo danzar, nuestros ojos siguen trayectorias.

La respiración encuentra pausas.

Los músculos anticipan esfuerzos.

La memoria reconoce gestos.

La imaginación ensaya posibilidades.

El sentir comienza a surgir.

La punta lítica Umbu nos recuerda que el movimiento puede atravesar el tiempo mediante la materia.

La danza muestra que el movimiento puede atravesar el espacio mediante la relación.

No te conviertes en una copia del bailarín.

Te conviertes en un lugar de paso.

El movimiento viene.
Puede estar.
Puede permanecer.
Puede ir.
Y algo de él puede entrar.

Tal vez permanezca como recuerdo.

Tal vez se transforme en deseo.

Tal vez sea solamente un suspiro que nadie más percibió.

Pero si algo cambió dentro de ti, aunque haya sido durante un segundo, el movimiento observado no terminó en el escenario.

Continuó en tu cuerpo.

Y tú participaste en la obra.

En el texto anterior investigamos cómo distintos Yoes Tensionales perciben una misma presentación de maneras diferentes. A partir de aquí, seguiremos aquello que atraviesa al artista y al público al mismo tiempo: la música, el ritmo y las movilizaciones que buscan expresión, completitud y recuperación.


Referencias y sus contribuciones

CHYE, Samantha et al. “The Effects of Combined Action Observation and Motor Imagery on Corticospinal Excitability and Movement Outcomes: Two Meta-Analyses”. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 2022.
Contribución: fundamenta la relación entre observación de la acción, imaginación motora y modulación del sistema motor, sin reducir la observación a una ejecución física completa.

COUTINHO, Janaína Patrícia; MELLO, Paulo Jobim de Campos. “Arqueologia dos gestos na indústria lítica do sítio Colônia Miranda — SE”. Revista do Museu de Arqueologia e Etnologia, 2022.
Contribución: sustenta la idea de que las técnicas, las secuencias motoras y los aprendizajes culturales pueden dejar huellas materiales en los objetos fabricados.

DAMÁSIO, António. Sentir y saber: los orígenes de la conciencia. 2022.
Contribución: ayuda a relacionar estados corporales, sentimientos y conciencia, apoyando la idea de que un espectador puede ser afectado antes de conseguir nombrar su experiencia.

FOSTER VANDER ELST, Olivia et al. “The Neuroscience of Dance: A Conceptual Framework and Systematic Review”. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 2023.
Contribución: muestra que ejecución, observación, imaginación, aprendizaje e interacción colectiva son dimensiones relacionadas, pero diferentes.

LIMA, Henrique et al. “Neuroestética da dança: uma análise neurobiológica do dançarino ao espectador”. Pensar a Prática, 2024.
Contribución: ofrece una síntesis brasileña sobre observación de la danza, redes sensoriomotoras e influencia de la experiencia previa del espectador.

RIBEIRO JÚNIOR, Roberto Romero. “Numa terra estranha: sonho, diferença e alteração entre os Tikmũ’ũn (Maxakali)”. Revista de Antropologia, 2022.
Contribución: preserva la autonomía de los conocimientos Tikmũ’ũn e impide que el cuerpo, la transformación y el Yãy hã mĩy sean reducidos a mecanismos cerebrales.

Referencias conceptuales anteriores a 2021

HANSON, Rick; HANSON, Forrest. Resiliente: cómo desarrollar un núcleo inquebrantable de calma, fuerza y felicidad.
Contribución: inspira los movimientos de dejar estar, dejar ir y dejar entrar, así como la comprensión de la resiliencia como una capacidad que puede cultivarse.

HAWKINS, David R. Dejar ir: el camino de la entrega.
Contribución: inspira la comprensión del dejar ir como una reducción de la resistencia interna. Se utiliza como contribución filosófica y espiritual, no como prueba neurocientífica.







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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States