Jackson Cionek
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Del secuestro atencional a la presencia compartida

Del secuestro atencional a la presencia compartida

Redes sociales, metacognición y danza en vivo

El pulgar se desplaza hacia arriba por la pantalla.

Una imagen desaparece.

Otra llega antes de que la primera haya encontrado un final.

Una amenaza.
Una injusticia.
Una frase diseñada para provocar rabia.
Un video que pide miedo.
Una opinión que exige una respuesta inmediata.

El cuerpo parece inmóvil, pero algo ya ha comenzado.

La respiración cambia.

La mandíbula se contrae.

El pecho se prepara.

La atención se estrecha.

Tal vez todavía no exista una emoción claramente reconocida. Tal vez aún no puedas decir: “tengo miedo”, “estoy enojado” o “estoy indignado”.

Pero el cuerpo ya ha comenzado a sentir.

Dentro de la hipótesis BrainLatam, podemos llamar a este primer cambio protosentimiento: una modificación corporal inicial que todavía no ha sido completamente reconocida, nombrada o transformada en un sentimiento consciente.

Esta formulación se inspira en la relación entre cuerpo, sentimiento y conciencia desarrollada por António Damásio en Sentir y saber, pero el término protosentimiento, utilizado de esta manera específica, pertenece al marco conceptual de BrainLatam.

La plataforma no necesita esperar a que comprendas lo que estás sintiendo.

Solo necesita que continúes mirando.

Antes de capturar la opinión, la plataforma moviliza el cuerpo

Solemos imaginar que el conflicto digital ocurre únicamente en el campo de las ideas.

Una persona publica una opinión.

Otra está de acuerdo.

Otra discrepa.

Pero antes de que una opinión se organice, el cuerpo puede haber sido movilizado.

El contenido llega.

El organismo reconoce amenaza, novedad, deseo o conflicto.

La atención se dirige hacia la pantalla.

El protosentimiento gana intensidad.

Entonces, tal vez aparezca una emoción más definida.

Miedo.

Rabia.

Vergüenza.

Orgullo.

Sensación de pertenencia.

Deseo de atacar.

Necesidad de defender al propio grupo.

Cuando esto sucede rápidamente, la emoción puede parecer completamente nuestra, incluso cuando ha sido cuidadosamente estimulada mediante imágenes, frases, cortes, música, repetición y sistemas de recomendación.

La plataforma no necesita obligar a nadie a permanecer.

Puede producir condiciones para que el propio cuerpo desee continuar.

Un video termina, pero la movilización no termina.

Otro contenido llega y ofrece un nuevo destino a la tensión.

La atención permanece capturada porque el cuerpo todavía busca una conclusión.

La economía de la atención no captura solamente los ojos.
Intenta transformar la movilización corporal en tiempo de permanencia en la plataforma.

Conciencia 5D y la atención como recurso

Dentro de la hipótesis BrainLatam de la Conciencia 5D, la experiencia no ocurre solamente dentro de las tres dimensiones del espacio.

También incluye el movimiento y la qualia.

Las tres dimensiones espaciales organizan dónde está el cuerpo.

El movimiento organiza la transformación, la dirección y el paso.

La qualia se refiere a la manera singular en que se siente una experiencia: la cualidad del rojo, del dolor, del miedo, de la proximidad, de la música o de la presencia.

Este modelo es una propuesta conceptual de BrainLatam, no una clasificación científica universalmente establecida.

Dentro de él, la atención ocupa una posición central.

La atención ayuda a seleccionar:

lo que entra;

lo que permanece;

lo que gana intensidad;

lo que se convierte en parte de la experiencia consciente;

y aquello que puede movilizar nuestras próximas acciones.

Esto no significa que podamos controlar todas las emociones.

La atención no es un muro perfecto.

No podemos simplemente decidir dejar de sentir miedo, tristeza o rabia.

Pero podemos crear un intervalo entre el primer movimiento del cuerpo y la respuesta que entregamos a la plataforma.

La metacognición aparece dentro de ese intervalo.

La metacognición es percibir que algo intenta hacerte sentir

La metacognición suele entenderse como la capacidad de observar el propio pensamiento.

Aquí necesitamos ampliarla.

También puede implicar percibir:

Mi cuerpo ha cambiado.

Mi respiración se ha vuelto más corta.

Siento urgencia.

Este contenido quiere que reaccione ahora.

Todavía no sé exactamente qué estoy sintiendo.

¿Necesito seguir mirando?

Esta conciencia no elimina el sentimiento.

Devuelve la participación a la persona.

En lugar de preguntar solamente:

“¿Esto es verdadero o falso?”

Podemos preguntar:

“¿Qué intenta hacer este contenido con mi Cuerpo-Territorio?”

¿Intenta informarme?

¿Provocarme?

¿Mantener el miedo?

¿Producir indignación sin ofrecer ninguna acción posible?

¿Transformar la pertenencia en obediencia?

¿Mantener el cuerpo movilizado para que la atención continúe capturada?

La metacognición se convierte entonces en una forma de consentimiento atencional.

Antes de entregar más tiempo, intensidad o emoción al estímulo, la persona puede reconocer lo que ha comenzado a suceder.

Lo digital no merece mover mis sentimientos y emociones sin mi consentimiento metacognitivo.

Esta frase no significa que las experiencias digitales sean falsas o irrelevantes.

Un mensaje recibido mediante una pantalla puede contener amor, peligro, violencia, cuidado o información importante.

Afirma otra cosa:

el hecho de que un estímulo pueda alcanzar mi cuerpo no le concede automáticamente el derecho de dirigir mi experiencia.

Tres libertades originarias para proteger el sentir

En El amanecer de todo, David Graeber y David Wengrow muestran que muchos pueblos originarios de las Américas organizaban la autoridad y la libertad de maneras que desconcertaban a los colonizadores europeos.

Entre diferentes pueblos, alguien reconocido como jefe podía aconsejar, representar, hablar o persuadir, pero no necesariamente poseía el poder de obligar a los demás a obedecer.

No debemos transformar la enorme diversidad de los pueblos originarios en un único modelo político. La contribución central consiste en reconocer que liderazgo y coerción no son sinónimos naturales.

En algunas de estas experiencias, la autoridad dependía de la capacidad de persuadir.

La libertad incluía la posibilidad real de desobedecer.

En un lenguaje provocador:

El jefe podía ser “de mentira”.
La libertad tenía que ser verdadera.

Graeber y Wengrow destacan tres libertades humanas recurrentes:

la libertad de marcharse;

la libertad de desobedecer;

y la libertad de reorganizar las relaciones sociales.

Estas tres libertades pueden ofrecernos una gramática sencilla para proteger el sentir en las redes sociales:

Veo, pero no necesito reaccionar inmediatamente.
Participo, pero no necesito obedecer.
Puedo permanecer, salir y regresar.

Veo, pero no necesito reaccionar inmediatamente

Ver no crea una deuda automática de respuesta.

El cuerpo puede ser movilizado.

Puede surgir un protosentimiento.

Pero todavía puede existir tiempo para respirar, dudar, buscar contexto y percibir qué respuesta deseamos realmente ofrecer.

No reaccionar de inmediato no es indiferencia.

Puede ser una manera de impedir que otra persona o plataforma elija por nosotros lo que sentiremos después.

Participo, pero no necesito obedecer

Una comunidad digital puede ofrecer encuentro, conocimiento y protección.

Pero la pertenencia se convierte en captura cuando exige la misma opinión, la misma rabia y el mismo enemigo.

Participar sin obedecer significa conservar la posibilidad de pensar, discrepar e interrumpir una reacción colectiva.

Significa pertenecer sin entregar completamente la propia atención.

Puedo permanecer, salir y regresar

Abandonar una conversación, apagar la pantalla o alejarse de una plataforma no debería significar perder el derecho a existir dentro del colectivo.

La posibilidad de salir protege la libertad de permanecer.

Y la posibilidad de regresar impide que la distancia sea tratada como traición.

Una relación libre no es aquella de la que nunca salimos.

Es aquella a la que podemos regresar por elección.

Yãy hã mĩy Extendido: imitar sin convertirse en repetición

Las emociones también se imitan en las redes sociales.

Una persona expresa indignación.

Otras repiten el gesto.

La misma expresión aparece en miles de rostros.

Las mismas palabras se convierten en prueba de pertenencia.

La repetición ofrece velocidad, pero puede reducir la percepción.

Dentro de la hipótesis BrainLatam, el Yãy hã mĩy Extendido propone otro recorrido:

observar → imitar → percibir → variar → transformar

La imitación no necesita terminar en obediencia.

Puede convertirse en una etapa del aprendizaje y de la creación.

El uso del Yãy hã mĩy Extendido es una elaboración BrainLatam inspirada en encuentros con conocimientos Tikmũ’ũn/Maxakali. No es una traducción completa de su cosmología ni un intento de transformarla en un mecanismo neurocientífico.

Su fuerza en este texto reside en una pregunta:

Después de percibir el movimiento de otra persona, ¿puedo crear una respuesta que todavía sea mía?

La plataforma capturada desea una repetición rápida.

La soberanía atencional necesita tiempo para transformar.

La danza en vivo devuelve duración al sentir

Las luces del teatro disminuyen.

Un cuerpo entra en el escenario.

El gesto comienza.

No puedes deslizar la caída hacia arriba.

No puedes acelerar la pausa.

No puedes elegir inmediatamente otro cuerpo para sustituir al que está frente a ti.

La presentación necesita atravesar el tiempo.

El artista se prepara, arriesga, se equivoca, ajusta y continúa.

El público también atraviesa esa continuidad.

Tal vez una sensación aparezca lentamente.

Tal vez algo que parecía rabia se transforme en tristeza.

Tal vez una tensión encuentre respiración.

Tal vez el espectador no consiga nombrar lo que siente.

La danza en vivo no necesita exigir una emoción ya preparada.

Puede ofrecer tiempo para que el protosentimiento sea percibido antes de ser capturado por una narrativa.

Ese tiempo devuelve una pregunta al Cuerpo-Territorio:

¿Qué está ocurriendo realmente conmigo mientras observo?

En la pantalla, el siguiente contenido intenta responder antes que tú.

En el teatro, el silencio puede permanecer abierto.

La presencia compartida no es obediencia colectiva

La danza en vivo también puede capturar.

Un ambiente presencial puede sobrecargar mediante luces intensas, sonido excesivo, aglomeración, proximidad obligatoria o participación forzada.

El público puede sentir que debe aplaudir.

Alguien puede creer que discrepar significa no haber comprendido la obra.

Otra persona puede temer salir porque podría ser percibido como una falta de respeto.

Por eso, la presencia física no es automáticamente libre.

La presencia se vuelve compartida cuando conserva las tres libertades:

puedo percibir sin reaccionar inmediatamente;

puedo participar sin obedecer;

puedo permanecer, salir y regresar.

El coreógrafo o artista no debería determinar lo que todos deben sentir.

Ofrece movimientos, ritmos, imágenes y relaciones.

El público produce significados diferentes.

Una persona se aproxima a la obra.

Otra necesita distancia.

Una se emociona.

Otra permanece en silencio.

Una discrepa.

Otra todavía no sabe qué ocurrió.

Pertenecer sin obedecer significa permanecer en relación sin entregar al colectivo la propiedad sobre el propio sentir.

El cuerpo vuelve a elegir

La presentación termina.

Las luces tardan algunos segundos en regresar.

Todavía no existe otro video.

Todavía no existe una opinión preparada.

Existe un intervalo.

Tal vez percibas que tu respiración ha cambiado.

Tal vez reconozcas una emoción.

Tal vez notes solamente una sensación sin nombre.

Tal vez todavía no lo sepas.

No saber también puede ser soberanía.

No todo sentimiento necesita ser explicado, publicado o transformado inmediatamente en una posición política.

La atención puede permanecer junto a la experiencia hasta que encuentre otra forma.

La danza en vivo no derrotará por sí sola la polarización ni la economía de la atención.

Pero puede ofrecer un ensayo corporal de libertad:

Veo, pero no necesito reaccionar inmediatamente.
Participo, pero no necesito obedecer.
Puedo permanecer, salir y regresar.

Y tal vez una cuarta frase deba acompañar a las demás:

Lo digital no merece mover mis sentimientos y emociones sin mi consentimiento metacognitivo.

Esto no significa abandonar el mundo digital.

Significa volver a habitarlo con atención.

La atención como recurso.

La metacognición como protección del sentir.

El protosentimiento como una señal que merece ser escuchada antes de ser monetizada.

El movimiento como posibilidad de transformación.

La qualia como experiencia que continúa perteneciendo al Cuerpo-Territorio.

En el texto anterior vimos que un colectivo puede coordinarse sin necesitar un comandante central.

Ahora la pregunta es otra:

¿Podemos crear formas compartidas de presencia en las que nadie necesite entregar sus sentimientos para demostrar que pertenece?


Referencias y sus contribuciones

Referencia conceptual sobre sentimiento y conciencia

DAMÁSIO, António. Sentir y saber: el camino de la conciencia. 2021.
Contribución: fundamenta la relación entre los procesos corporales, los sentimientos y la conciencia. Inspira la discusión sobre cambios corporales anteriores a la identificación consciente, aunque el uso específico de “protosentimiento” es una elaboración BrainLatam.

Intelectuales y antropólogos latinoamericanos

KRENAK, Ailton. Futuro ancestral. 2022.
Contribución: ayuda a reconocer el territorio, la relación y la continuidad como conocimientos vivos, cuestionando la idea de que el futuro debe surgir de la aceleración y de la novedad permanente.

CESARINO, Letícia. El mundo al revés: verdad y política en la era digital. 2022.
Contribución: analiza cómo las plataformas, los algoritmos y los ambientes digitales reorganizan subjetividades, públicos y percepciones políticas, sustentando la discusión sobre captura atencional y polarización.

RIBEIRO JÚNIOR, Roberto Romero. “En una tierra extraña: sueño, diferencia y alteración entre los Tikmũ’ũn (Maxakali)”. Revista de Antropologia, 2022.
Contribución: preserva la autonomía de las relaciones Tikmũ’ũn entre cuerpo, transformación y experiencia, evitando reducir el Yãy hã mĩy a una técnica psicológica o neurocientífica.

Libertad y organización social

GRAEBER, David; WENGROW, David. El amanecer de todo: una nueva historia de la humanidad. 2021.
Contribución: recupera experiencias políticas indígenas y destaca las libertades de marcharse, desobedecer y reorganizar las relaciones. Estas libertades ofrecen la base para la soberanía atencional propuesta en el texto.

Neurociencia latinoamericana

FITTIPALDI, Sol et al. “Heterogeneous Factors Influence Social Cognition Across Diverse Settings in Brain Health and Age-Related Diseases”. Nature Mental Health, 2024.
Contribución: muestra que la cognición social depende de factores educativos, culturales, ejecutivos y contextuales, evitando que las reacciones emocionales y las experiencias de pertenencia sean tratadas como universales.

FRANCO-O’BYRNE, Daniel et al. “The Neurocognitive Impact of Loneliness and Social Networks on Social Adaptation”. Scientific Reports, 2023.
Contribución: diferencia la cantidad de exposición social de los vínculos relacionales significativos y ayuda a explicar por qué la circulación digital no equivale necesariamente a presencia compartida.

Coreografía latinoamericana

CUBAS, Tamara. Multitud. Presentaciones internacionales, 2022.
Contribución: investiga cómo muchos cuerpos pueden producir potencia, creación, presión y captura, mostrando que la presencia colectiva no es automáticamente libertad.

Hipótesis BrainLatam

BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. Conciencia 5D: tres dimensiones, movimiento y qualia.
Contribución: propone una estructura conceptual en la que la experiencia, el movimiento y la cualidad del sentir se relacionan, colocando la atención como recurso central de la participación consciente.

BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. Yãy hã mĩy Extendido: el cuerpo que se trasciende mediante la imitación.
Contribución: propone un recorrido desde la repetición automática hacia la percepción, la variación y la transformación autoral.

BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. De la patria de la obediencia a la patria de la pertenencia.
Contribución: sostiene que pertenecer no debería exigir sumisión, uniformidad emocional ni la pérdida de la libertad de salir y regresar.

La formulación central en español queda así: “Lo digital no merece mover mis sentimientos y emociones sin mi consentimiento metacognitivo.”









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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States