Cuerpo-Territorio - ¿cuánto de nosotros depende del lugar donde pudimos existir?
Cuerpo-Territorio - ¿cuánto de nosotros depende del lugar donde pudimos existir?
Imaginemos a dos niños de la misma edad.
Uno crece en un ambiente con alimentación regular, seguridad, conversaciones frecuentes, estímulos variados y personas disponibles para responder preguntas.
El otro crece en condiciones en las que parte de esas experiencias simplemente no está disponible.
La diferencia entre ambos no está solamente en aquello que cada uno vivió.
También está en aquello que cada uno tuvo la oportunidad de percibir, aprender, recordar e imaginar.
Tal vez somos atravesados no solo por las experiencias que tuvimos, sino también por aquellas que nunca llegaron a ser posibles para nosotros.
A partir de esta pregunta proponemos una lectura Religare del estudio de Larson et al. (2026) sobre actividad cerebral de niños pequeños en Bangladesh.
El ambiente ya llegó con el niño
En Brain Activity of Young Children in Bangladesh Is Associated With Biopsychosocial Conditions at the Individual-, Family-, and Household-Level, Larson y sus colaboradores registraron EEG de niños que vivían en una región rural de Bangladesh e investigaron relaciones entre actividad cerebral y distintas condiciones biológicas, familiares y domésticas.
Los investigadores consideraron crecimiento, nutrición, seguridad alimentaria, estimulación psicosocial, depresión materna y otros factores.
Encontraron asociaciones entre algunas de estas condiciones y diferentes medidas de actividad cerebral en reposo.
Los autores son cuidadosos: el estudio identifica principalmente asociaciones, y varias de ellas no permanecieron significativas después de la corrección por comparaciones múltiples.
Aun así, la iniciativa es importante.
Nos obliga a abandonar una imagen demasiado simple:
el cerebro de un lado y el ambiente del otro.
Cuando un niño entra en un experimento de EEG, el ambiente no quedó fuera de la sala.
Ese niño ya pasó meses siendo alimentado de una determinada manera, escuchando determinadas voces y viviendo dentro de ciertos niveles de seguridad, estimulación, previsibilidad y cuidado.
El ambiente ya llegó con el niño.
Cuerpo-Territorio
En BrainLatam utilizamos el concepto de Cuerpo-Territorio para pensar precisamente esta continuidad.
Larson et al. no utilizan este término. Esta es nuestra interpretación teórica.
Territorio, aquí, no significa solamente localización geográfica.
Incluye las condiciones materiales, afectivas, sociales, lingüísticas, culturales y ecológicas dentro de las cuales un cuerpo consigue existir.
Esto cambia la pregunta.
En lugar de preguntar solamente:
“¿Cómo se está desarrollando este cerebro?”
podemos preguntar:
“¿Dentro de qué condiciones está consiguiendo desarrollarse este Cuerpo-Territorio?”
Esta perspectiva encuentra importantes paralelos en investigaciones latinoamericanas recientes.
En 2024, Joaquín Migeot, Carolina Panesso, Claudia Duran-Aniotz, Hernando Santamaría-García, Agustín Ibáñez, Sebastián Lipina y colaboradores propusieron una perspectiva alostática sobre salud y desarrollo en América Latina. Su revisión destaca la importancia de comprender conjuntamente desigualdad, violencia, nutrición, contaminación, estrés ambiental y otros factores que pueden atravesar cognición, cerebro y diferentes sistemas fisiológicos.
El territorio no es solamente escenario.
Participa de las condiciones dentro de las cuales ocurre el desarrollo.
También somos aquello que no pudimos experimentar
Pero podemos avanzar un poco más.
Gran parte de la ciencia estudia aquello a lo que una persona fue expuesta.
Violencia.
Contaminación.
Lenguaje.
Estimulación.
Nutrición.
Sin embargo, existe otra pregunta:
¿qué nunca estuvo disponible?
Si un niño nunca encuentra una determinada palabra, experiencia, ambiente, relación o posibilidad, eso no significa simplemente que posea “menos información”.
Significa que el repertorio disponible para interpretar el mundo puede haber sido construido por otros caminos.
No estamos hablando de deficiencia.
Culturas diferentes construyen repertorios diferentes.
La cuestión es más sencilla:
las experiencias hacen que algunas posibilidades estén más disponibles.
Y las experiencias que nunca ocurrieron pueden exigir caminos más largos para que determinadas posibilidades puedan ser imaginadas posteriormente.
La investigadora argentina Ana Clara Ventura, junto con Diana Leyva, mostró en una revisión de 2025 sobre ambientes de aprendizaje doméstico en América Latina y el Caribe que el desarrollo no depende solamente de la cantidad de actividades disponibles, sino también de la calidad de las interacciones, del contexto cultural y de la relación entre los niños y sus cuidadores.
Esto nos permite proponer:
posibilidad de experiencia → posibilidad de repertorio.
El territorio también participa del futuro
Aquí comenzamos a acercarnos a Religare.
En el modelo que proponemos:
La Ciencia es Hacer.
La Religión es Planear.
La Política es Elegir.
Planear significa representar algo que todavía no existe.
Pero ¿de dónde vienen los materiales que utilizamos para imaginar el futuro?
Memorias.
Lenguaje.
Imágenes.
Historias.
Personas.
Experiencias.
Miedos.
Deseos.
Todo aquello que logró formar parte de nuestro repertorio.
Por eso, una de las hipótesis de Religare es:
el territorio participa no solo de lo que hacemos hoy, sino también de los futuros que conseguimos representar mañana.
Esto no significa que estemos atrapados por aquello que vivimos.
Los seres humanos crean, combinan, inventan y trascienden experiencias anteriores.
Pero no comenzamos desde el vacío.
Nuestro espacio de posibilidades tiene una historia.
El conocimiento también es relación
La antropología y la arqueología latinoamericanas ofrecen reflexiones que ayudan a profundizar esta idea.
La antropóloga colombiana Astrid Ulloa y la geógrafa ecuatoriana Sofía Zaragocin discuten cuerpos-territorios, territorialidades, naturaleza y relaciones no humanas como dimensiones importantes para cuestionar separaciones rígidas entre cuerpo y espacio.
No están proponiendo una teoría neurocientífica.
Pero plantean una pregunta fundamental:
¿qué perdemos cuando tratamos al cuerpo como independiente de las relaciones que lo constituyen?
El arqueólogo argentino Alejandro Haber, desde otra perspectiva, cuestiona la separación absoluta entre quien conoce y aquello que es conocido.
En su trabajo sobre gnosiología catamarcana, Haber propone comprender el conocimiento también como relación.
Esta aproximación es particularmente fértil para el concepto de Cuerpo-Territorio.
Porque un territorio no ofrece solamente cosas para conocer.
También participa en preguntas como:
¿qué merece ser conocido?
¿quién puede enseñar?
¿qué conocimientos reciben valor?
Planeamos desde algún lugar
El pensamiento de Ailton Krenak agrega otra capa importante.
En Futuro ancestral, publicado en 2022, Krenak cuestiona una idea de futuro separada del mundo vivo que hace posible ese mismo futuro.
Ríos, territorio, ancestralidad y futuro no aparecen como dimensiones independientes.
Krenak no está proponiendo Religare.
Pero su reflexión dialoga con una pregunta esencial de nuestro modelo:
¿desde dónde planeamos?
Nuestra respuesta sería:
planeamos desde un Cuerpo-Territorio.
No existe un futuro imaginado por nadie.
Siempre existe alguien, en un determinado cuerpo, dentro de una historia particular, intentando representar aquello que todavía podrá existir.
No todo lo que existe entra en nuestro espacio de posibilidades
Ahora podemos volver a los niños estudiados por Larson y sus colaboradores.
El EEG no nos dice quiénes serán.
No revela sus elecciones futuras.
No mide sus esperanzas.
Pero muestra algo importante:
aspectos de la actividad cerebral infantil ya aparecen asociados con condiciones concretas en las que esos niños están creciendo.
Esto nos permite formular una pregunta más amplia.
Cuando de adultos hacemos una elección, tal vez no estemos eligiendo entre todas las posibilidades teóricamente existentes.
Elegimos entre aquellas que conseguimos:
percibir;
recordar;
representar;
imaginar;
valorar.
Cada una de estas capacidades tiene una historia.
Y esa historia tiene territorio.
Por eso Cuerpo-Territorio significa más que decir:
“el ambiente influye en el cerebro.”
Significa proponer que:
aquello que llamamos “yo” emerge dentro de un campo de posibilidades que nunca fue completamente elegido por ese mismo “yo”.
Recibimos una lengua antes de elegir una lengua.
Recibimos narrativas antes de decidir cuáles aceptar.
Vivimos miedos, afectos, ausencias, oportunidades y límites antes de poseer palabras suficientes para explicarlos.
Después comenzamos a Hacer.
Comenzamos a Planear.
Comenzamos a Elegir.
Y llamamos a eso nuestra vida.
Religare añade otra pregunta:
¿qué partes de esta vida se volvieron posibles porque nuestro territorio nos permitió encontrarlas — y qué futuros todavía parecen imposibles simplemente porque nunca tuvimos la oportunidad de encontrarlos?
Reconocer esto no reduce nuestra autonomía.
Puede ampliarla.
Porque reconocer los límites del espacio en el que aprendimos a existir quizá sea el primer paso para explorar posibilidades que todavía no sabíamos que existían fuera de él.
Referencia principal
Larson, L. M., Feuerriegel, D., Lall, G., Imrul Hasan, M., Braat, S., Jin, J., Biggs, B.-A., Bode, S., Pasricha, S.-R., Johnson, K. A., & Hamadani, J. D. (2026). Brain Activity of Young Children in Bangladesh Is Associated With Biopsychosocial Conditions at the Individual-, Family-, and Household-Level. Infancy, 31(4), e70108. DOI: 10.1111/infa.70108.
Referencias complementarias
Haber, A. (2022). O conhecimento é o relacionamento: cenas de gnosiologia catamarcana. Revista de Arqueologia, 35(1), 39–52. DOI: 10.24885/sab.v35i1.957.
Krenak, A. (2022). Futuro ancestral. São Paulo: Companhia das Letras.
Migeot, J., Panesso, C., Duran-Aniotz, C., Ávila-Rincón, C., Ochoa, C., Huepe, D., Santamaría-García, H., Miranda, J. J., Escobar, M. J., Pina-Escudero, S., Ibáñez, A., Lipina, S., et al. (2024). Allostasis, health, and development in Latin America. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 162, 105697. DOI: 10.1016/j.neubiorev.2024.105697.
Ulloa, A., & Zaragocin, S. (2022). Diàlegs sobre feminismes, ambientalismes i racismes des de les geografies feministes llatinoamericanes. Documents d’Anàlisi Geogràfica, 68(3), 481–491. DOI: 10.5565/rev/dag.743.
Ventura, A. C., & Leyva, D. (2025). Home learning environment in Latin America and the Caribbean: Associations with young children's cognitive and socioemotional development. Infant Behavior and Development, 80, 102126. DOI: 10.1016/j.infbeh.2025.102126.