Jackson Cionek
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¿Cuántos Nosotros existen dentro de un Yo?

¿Cuántos Nosotros existen dentro de un Yo?

Conciencia, pertenencia y los colectivos que habitan nuestra percepción

Cuando estoy solo, ¿quién está conmigo?

Imagínate solo frente a una pantalla.

Acabas de terminar una partida de un videojuego multijugador. Tus compañeros están en distintas ciudades, quizá en países que nunca has visitado. Durante la partida, anticipaste movimientos, protegiste a alguien y celebraste una victoria colectiva.

Ahora la pantalla está apagada.

Pero algo permanece.

Tu corazón todavía late aceleradamente. Recuerdas las voces de tus compañeros. Tal vez sigues imaginando qué podrías haber hecho de otra manera.

Físicamente, estás solo.

Pero ¿tu experiencia de Ser sigue siendo completamente individual?

Considera otra situación.

Necesitas tomar una decisión importante. Antes de elegir, imaginas qué diría tu madre, recuerdas las enseñanzas de un profesor y consideras la opinión de alguien a quien admiras.

Nadie está hablando contigo en ese momento.

Sin embargo, diferentes perspectivas participan en tu decisión.

¿Cuántos Nosotros existen dentro de ese Yo?

La pregunta puede parecer filosófica. Pero podemos comenzar a transformarla en una investigación científica.

El Yo es una experiencia, no una prisión anatómica

En BrainLatam proponemos comprender el Cuerpo-Territorio como unidad indivisible de la existencia y, en nuestra concepción política, como unidad constitutiva del Estado.

Este Cuerpo-Territorio percibe, siente, metaboliza, aprende y actúa. Su experiencia siempre ocurre bajo condiciones ambientales y relacionales particulares.

Cuando digo «yo», no estoy describiendo necesariamente un cerebro desconectado del mundo.

Estoy expresando una perspectiva en primera persona.

El neurocientífico chileno Francisco Varela, en diálogo con Humberto Maturana, contribuyó a una comprensión de la cognición inseparable de la organización de los sistemas vivos. Posteriormente, el enfoque enactivo destacó la relación entre organismo, percepción y acción.

No percibimos simplemente un mundo ya construido para después decidir cómo actuar. Nuestras posibilidades de movimiento, atención e interacción participan en la construcción de la experiencia.

En la antropología brasileña, Eduardo Viveiros de Castro introdujo otra provocación al discutir el perspectivismo amerindio: diferentes seres pueden habitar mundos experimentados desde perspectivas distintas.

Son campos de conocimiento diferentes, que no debemos reducir uno al otro.

Pero ambos nos permiten preguntar:

¿Es el Yo una entidad cerrada o una perspectiva singular que se constituye continuamente en relación?

El colectivo puede existir en la experiencia antes de existir en la habitación

Podemos distinguir diferentes situaciones.

En el estado A, me percibo predominantemente como UNO. Mi atención está dirigida hacia mi propia experiencia, mis pensamientos y mis decisiones.

En el estado B, experimento la presencia de otras perspectivas dentro de mi propia experiencia. Recuerdo voces, anticipo respuestas e imagino conversaciones. Este diálogo interior no significa necesariamente que existan otras personas o conciencias dentro de mí.

En el estado C, experimento pertenencia simbólica. Puedo sentirme integrante de una comunidad ancestral, religiosa, cultural o nacional.

En el estado D, participo en colectivos virtuales. Los videojuegos, las redes sociales y los avatares permiten formas de coordinación e identidad que atraviesan distancias físicas.

En el estado E, me encuentro presencialmente con otros Cuerpos-Territorios.

Pero ninguno de estos estados garantiza, por sí solo, la emergencia de un verdadero Jiwasa.

Una persona puede identificarse intensamente con una comunidad sin tener ninguna posibilidad de participar en sus decisiones.

Cinco personas pueden estar reunidas y continuar simplemente obedeciendo órdenes.

Miles pueden repetir la misma narrativa sin conseguir cuestionarla.

Sentirse colectivo, sincronizarse y construir colectivamente no son lo mismo.

El Hombre de Barro, el Hombre de Madera y el Hombre de Maíz

Podemos relacionar esta discusión con las metáforas que hemos desarrollado en diálogo con el Popol Wuj.

El Hombre de Barro puede imaginar que su experiencia está por encima del mundo que habita. Se siente separado, perteneciente a otro orden, como si su existencia pudiera comprenderse independientemente de las relaciones que la sostienen.

El Hombre de Madera encuentra pertenencia en la reproducción de narrativas. Puede repetir una opinión, defender una identidad y ejecutar órdenes sin participar necesariamente en la construcción de aquello en lo que cree.

El Hombre de Maíz nos permite imaginar otra posibilidad.

Aprende de los demás, pero no necesita convertirse en una copia de ellos.

Participa, alimenta y es alimentado por las relaciones. Puede imitar, diferenciarse, disentir y seguir perteneciendo.

Aquí encontramos una expresión importante para BrainLatam:

Yãy hã mĩy — imitar el Ser para trascenderse como Ser.

Nuestra aproximación es interpretativa; no pretendemos sustituir los significados propios de los conocimientos indígenas por una teoría neurocientífica.

La pregunta que surge es sencilla:

Cuando imito a alguien, ¿estoy simplemente reproduciendo un comportamiento o puedo estar aprendiendo posibilidades que después transformaré?

Cuando dos cerebros comienzan a conversar

La neurociencia ya puede registrar simultáneamente la actividad cerebral de personas que interactúan. Estas técnicas se conocen como hyperscanning.

En 2025, Ivo Leiva-Cisterna, Paulo Barraza, Eugenio Rodríguez y Guillaume Dumas publicaron un estudio sobre estimulación multisensorial y cooperación entre participantes.

En 2026, Marcos Domínguez-Arriola y sus colaboradores examinaron cómo la coordinación neural se relaciona con la calidad percibida de conversaciones naturales.

Estas investigaciones amplían nuestra comprensión de las relaciones humanas, pero también revelan un desafío.

Dos cerebros pueden presentar señales semejantes porque escuchan la misma música, observan la misma imagen o siguen el mismo ritmo.

Eso no significa necesariamente que estén construyendo algo juntos.

Un estudio metodológico publicado en 2024 por Varlet y Grootswagers mostró que las medidas convencionales de sincronía intercerebral pueden ser insuficientemente sensibles al contenido informativo efectivamente compartido.

Por lo tanto, necesitamos investigar también el comportamiento, la reciprocidad, la iniciativa y las posibilidades de respuesta.

Tal vez un Jiwasa no se manifieste cuando todos presentan la máxima sincronía.

Tal vez ocurra cuando los participantes consiguen coordinar sus diferencias.

El cuerpo participa en la transición del Yo al Nosotros

Piensa nuevamente en una conversación.

Comienzas prestando atención a lo que deseas decir. Después percibes que la otra persona ha comprendido algo diferente.

Interrumpes tu frase.

Escuchas.

Tu respiración cambia. Tu postura se reorganiza. Modificas lo que pretendías decir.

La conversación ya no es la ejecución de un guion individual.

Algo está ocurriendo entre ustedes.

La respiración puede acompañar cambios de atención, emoción, habla y acción. La frecuencia cardíaca también responde a condiciones internas y externas.

En BrainLatam exploramos estas relaciones mediante la Sincronía Bioconductual y la Alostasis.

La alostasis comprende los procesos mediante los cuales el organismo ajusta su funcionamiento a las demandas previstas o presentes.

Esto permite formular una nueva hipótesis:

La transición de percibirse UNO a sentirse colectivo puede estar acompañada por una reorganización de los ritmos respiratorios, las respuestas autonómicas y los estados funcionales cerebrales.

Pero ¿qué cambio ocurre primero?

¿La respiración modifica la experiencia de pertenencia?

¿La experiencia colectiva modifica la respiración?

¿O ambas participan en una dinámica recíproca?

Todavía necesitamos investigarlo.

¿Y si algunas conexiones estuvieran esperando una relación?

En 2026, Roberto Lent, Fernanda Tovar-Moll y Diego Szczupak presentaron, en la revista Brain, la hipótesis de la Reserva Conectómica.

Los investigadores proponen que conexiones anatómicas disponibles pueden contribuir a procesos de neuroplasticidad y reorganización funcional.

La propuesta no significa que hayan descubierto conexiones destinadas específicamente al comportamiento colectivo.

Esa es la nueva pregunta que deseamos formular.

¿Y si determinadas relaciones crearan condiciones para reclutar configuraciones funcionales poco utilizadas cuando una persona actúa individualmente?

Imagina a un músico improvisando solo.

Ahora imagina a ese mismo músico frente a cuatro compañeros capaces de sorprenderlo.

Necesita percibir cambios, anticipar respuestas, modificar sus movimientos y preservar su propia participación.

No necesariamente ha surgido una nueva conexión anatómica.

Pero quizá haya sido necesario utilizar de una manera diferente el repertorio funcional ya disponible.

Llamamos a esta posibilidad, todavía hipotética, Reserva Conectómica Relacional.

América Latina ya conoce otras formas de Nosotros

En Futuro ancestral, Ailton Krenak cuestiona la separación radical entre humanidad y naturaleza.

Su reflexión nos invita a ampliar nuestro horizonte de pertenencia para incluir ríos, bosques, animales, antepasados y territorios.

Los colectivos humanos no existen fuera de los ambientes que hacen posible su continuidad.

En nuestra concepción, el Cuerpo-Territorio participa del Bioma al mismo tiempo que el Bioma participa en las condiciones de existencia del Cuerpo-Territorio.

Esto nos aproxima a una dimensión fundamental del Jiwasa.

No buscamos disolver al individuo en una identidad mayor.

Buscamos comprender cómo su singularidad puede contribuir a relaciones que conserven y amplíen las posibilidades de existencia.

El Nosotros no necesita eliminar al Yo.

Quizá dependa precisamente de él.

Política, Ciencia y Religión: tres maneras de construir un Nosotros

En la Política, podemos sentir que pertenecemos a una nación y, aun así, participar muy poco en las decisiones que organizan nuestras vidas.

La pregunta del Estado-Jiwasa es cómo transformar la pertenencia en participación efectiva, con libertad para cuestionar y modificar las normas.

En la Ciencia, un investigador puede conversar mentalmente con autores a quienes nunca conoció. Pero cuando sus hipótesis encuentran a otros investigadores, instrumentos y resultados inesperados, pueden emerger nuevas posibilidades de conocimiento.

En la Religión, podemos participar simbólicamente en comunidades que atraviesan generaciones. La laicidad permite que diferentes creencias y no creencias coexistan sin que una de ellas determine oficialmente las posibilidades de Ser de las demás.

En todos estos campos necesitamos distinguir adhesión, obediencia, cooperación y agencia compartida.

Es en este punto donde Jiwasa deja de ser solamente una palabra para convertirse en una propuesta de investigación.

¿Cómo podríamos estudiar esta transición?

Imagina a cinco participantes utilizando simultáneamente EEG, fNIRS, ECG y dos bandas respiratorias cada uno, con análisis de la variabilidad de la frecuencia cardíaca.

Primero, cada uno realiza una tarea individual.

Después, imagina la participación de otras personas.

A continuación, interactúa en un entorno virtual.

Finalmente, todos deben resolver un problema común, pudiendo proponer, disentir y modificar conjuntamente sus estrategias.

Registramos los cambios de actividad cerebral, respiración, regulación cardiovascular y comportamiento durante estas transiciones.

Comparamos las respuestas a estímulos comunes, las acciones dirigidas mediante órdenes y las interacciones recíprocas.

Buscamos identificar no simplemente una mayor sincronización, sino nuevas posibilidades de acción y configuraciones funcionales que emergen durante la relación.

La utilización efectiva de conexiones anatómicas de reserva requeriría una investigación complementaria.

No estamos anunciando un descubrimiento.

Estamos proponiendo un experimento que América Latina también puede formular, realizar e interpretar.

¿Cuántos Nosotros existen dentro de un Yo?

Quizá la pregunta inicial todavía esté incompleta.

No basta con contar las voces que recordamos, los colectivos con los que nos identificamos o los grupos en los que participamos.

Necesitamos preguntar cuáles de esas relaciones nos permiten seguir siendo capaces de percibir, actuar, disentir y transformar el mundo compartido.

El Cuerpo-Territorio permanece indivisible.

Pero sus posibilidades de Ser no necesitan terminar en sus límites anatómicos.

La relación no sustituye a su cerebro.

Puede modificar las condiciones en las que ese cerebro funciona.

Y quizá algunas posibilidades que todavía no hemos ejercido dependan de encuentros que aún no han ocurrido.

Podemos respetar a nuestros antepasados sin reducir nuestro Ser a los límites de su existencia.

La pregunta permanece abierta:

¿Qué cambia en el cerebro, en la respiración y en nuestras posibilidades de acción cuando dejamos de percibirnos únicamente como UNO y comenzamos a construir un verdadero Nosotros?


Referencias comentadas

Lent, R.; Tovar-Moll, F.; Szczupak, D. (2026). The secret connections of the brain: a connectomic reserve for neuroplasticity?. Brain. Presenta la hipótesis de la Reserva Conectómica, fundamento neuroanatómico que deseamos investigar en condiciones relacionales.

Leiva-Cisterna, I.; Barraza, P.; Rodríguez, E.; Dumas, G. (2025). Sensory multi-brain stimulation enhances dyadic cooperative behavior. Social Cognitive and Affective Neuroscience. Investigación con participación de científicos chilenos sobre cooperación y dinámica intercerebral.

Domínguez-Arriola, M. E.; Lam, P. C. H.; Pérez, A.; Pell, M. D. (2026). Interpersonal neural coordination tracks interaction quality during naturalistic conversation. NeuroImage. Investiga las relaciones entre coordinación cerebral y calidad percibida de las conversaciones.

Krenak, A. (2022). Futuro ancestral. Companhia das Letras. Amplía la reflexión sobre pertenencia, ancestralidad y continuidad de la vida en el territorio.

Viveiros de Castro, E. (2004). Perspectivismo e multinaturalismo na América indígena. O que nos faz pensar. Ofrece una perspectiva antropológica sobre diferentes sujetos y formas de habitar y percibir el mundo.

Varela, F.; Thompson, E.; Rosch, E. (1991). The Embodied Mind: Cognitive Science and Human Experience. MIT Press. Referencia fundamental para comprender la cognición corporizada en diálogo con la experiencia en primera persona.

Varlet, M.; Grootswagers, T. (2024). Measuring information alignment in hyperscanning research: moving beyond interbrain synchrony. Frontiers in Human Neuroscience. Examina las limitaciones metodológicas de la sincronía neural como indicador de información compartida.

Hakim, U. et al. (2023). Quantification of inter-brain coupling. NeuroImage. Revisa métodos para investigar el acoplamiento entre cerebros, relevantes para desarrollar protocolos experimentales reproducibles.

BrainLatam (2026). Jiwasa — Aprendendo e Ensinando num Eu Coletivo. Desarrolla la distinción entre coordinación colectiva, participación y aprendizaje compartido.

BrainLatam (2026). Onde termina um cérebro quando começamos a agir como nós?. Explora la emergencia de capacidades relacionales a partir de la acción recíproca entre Cuerpos-Territorios.


BrainLatam | W44/2026 · Conciencia, Pertenencia y Estado-Jiwasa






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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States