CHILE - LA CONSTITUCIÓN QUE TODAVÍA NO HA CONSEGUIDO NACER
CHILE - LA CONSTITUCIÓN QUE TODAVÍA NO HA CONSEGUIDO NACER
Cuando la esperanza encuentra una República concentrada
En octubre de 2020, Chile pareció abrir una puerta que había permanecido cerrada durante décadas.
Más del 78 % de los votos válidos apoyó la redacción de una nueva Constitución. Había cansancio, indignación y memoria, pero también esperanza: quizá sería posible sustituir un orden originado durante la dictadura por reglas que la población pudiera reconocer como propias.
Por un momento, el futuro pareció cercano.
Sin embargo, la esperanza encontró dos rechazos.
En 2022, la primera propuesta constitucional fue rechazada por el 61,86 % de los votantes. En 2023, la segunda propuesta tampoco logró formar una mayoría: el 55,76 % votó en contra. En agosto de 2026, el país continúa regido por la Constitución originada en 1980, aunque ha sido reformada muchas veces y volvió a actualizarse el 16 de abril de 2026.
Chile redactó dos textos, celebró dos plebiscitos de salida y movilizó a miles de personas.
Aun así, la Constitución no consiguió nacer.
Tal vez una Constitución no nace cuando los especialistas terminan de escribirla.
Comienza a nacer cuando distintos Cuerpos-Territorios reconocen que participaron en la inteligencia que creó sus reglas.
La pregunta, por lo tanto, no es solamente por qué fueron rechazadas dos propuestas.
¿Cómo puede formarse un “nosotros” constitucional cuando la riqueza, la comunicación, el tiempo y el acceso al Estado continúan distribuidos de manera tan desigual?
La obesidad mórbida localizada del Estado chileno
En el concepto de BrainLatam, un Estado con obesidad mórbida localizada no es simplemente un Estado grande.
Es un Estado cuya fuerza se acumula en determinadas funciones, instituciones y grupos.
Puede actuar con rapidez para proteger contratos, propiedades, créditos, concesiones y grandes operaciones económicas.
Puede actuar con mucha más lentitud cuando debe distribuir salud, vivienda, agua, participación territorial y seguridad material.
Chile posee instituciones estables y capacidades públicas importantes. Pero también mantiene una concentración económica extrema: los datos de la World Inequality Database indican que el 1 % con mayores ingresos recibió aproximadamente el 26,7 % de la renta nacional antes de impuestos y transferencias en 2024.
Esta desigualdad no permanece inmóvil dentro de una cuenta bancaria.
Se transforma en tiempo.
Asesoría jurídica.
Financiamiento político.
Relaciones institucionales.
Proximidad con las autoridades.
Presencia en los medios de comunicación.
Capacidad para mantener determinados intereses frente al Estado durante años.
Las investigaciones sobre las élites económicas chilenas describen puertas giratorias entre empresas y Gobierno, vínculos empresariales de funcionarios públicos y canales privilegiados de influencia sobre las políticas. Estudios recientes sobre los procesos constitucionales sudamericanos también identificaron, en el caso chileno, intervenciones públicas de gran visibilidad realizadas por grandes empresas y organizaciones empresariales.
Esto no significa que cada autoridad esté directamente controlada por una familia rica.
Significa algo más estructural:
Algunos grupos permanecen cerca de las decisiones todos los días; muchas comunidades solo consiguen llegar cuando son convocadas.
El poder de los superricos no necesita presentarse como una orden explícita.
Puede aparecer como acceso cotidiano.
Como lenguaje técnico aceptado sin cuestionamientos.
Como especialistas que circulan entre empresas, ministerios e instituciones.
Como interpretaciones económicas tratadas como inevitables.
Formalmente, todas las personas pueden hablar.
Materialmente, no todas poseen las mismas horas, especialistas, recursos y visibilidad para continuar hablando.
Cuando la comunicación prepara la cabina de votación
La concentración también atraviesa el sistema nervioso público.
La prensa escrita chilena continúa fuertemente concentrada alrededor de los grupos El Mercurio y Copesa. La aparición de nuevos medios digitales amplió la oferta informativa, pero no eliminó el poder acumulado de los grandes conglomerados sobre la producción y circulación de noticias.
En las redes sociales, cualquier persona puede publicar.
Pero publicar no significa ser vista.
Las plataformas comerciales deciden qué mensajes serán recomendados, repetidos y monetizados.
Durante el plebiscito de 2020, investigadores identificaron que comunidades digitales muy activas podían producir una “ilusión de mayoría”: una posición parecía dominante dentro de determinado ambiente, aunque no representara al conjunto del electorado.
Esto no demuestra que la población chilena haya sido simplemente manipulada.
Existieron desacuerdos reales sobre plurinacionalidad, derechos sociales, propiedad, seguridad, pueblos indígenas, organización territorial y economía.
Pero una Constitución necesita tiempo para ser comprendida.
Una campaña transforma cientos de artículos en unos pocos segundos.
Una posibilidad se convierte en amenaza.
Una duda se transforma en certeza.
Una crítica legítima se mezcla con la desinformación.
El miedo viaja más rápido que la explicación.
La República entrega el voto al final.
El mercado de la atención participa en la formación de la percepción desde el principio.
Existe una elección.
Existe un procedimiento.
Pero Jiwasa todavía no se ha formado.
Dos propuestas, la misma distancia entre la norma y la vida
La Convención establecida en 2021 introdujo paridad de género, 17 escaños reservados para los pueblos indígenas y una mayor participación de movimientos sociales, territoriales e independientes. La propuesta de 2022 reconocía a Chile como un Estado social y democrático, plurinacional, intercultural, regional y ecológico.
Fue un momento de apertura.
Presencias anteriormente alejadas del centro constitucional entraron en la sala.
Pero entrar en la sala no redistribuye inmediatamente todo el poder que existe fuera de ella.
Una comunidad indígena podía obtener representación mientras los grupos económicos conservaban muchos más recursos para definir cómo sería presentada la plurinacionalidad al resto del país.
Una región podía defender su agua mientras su supervivencia económica continuaba dependiendo de la minería o de otras actividades extractivas.
Después del rechazo de 2022, el segundo proceso redujo el campo de posibilidades. Especialistas prepararon un anteproyecto, bases institucionales delimitaron la redacción y el Consejo Constitucional electo tuvo una fuerte presencia conservadora.
Aun así, la propuesta también fue rechazada.
Un texto asociado a la transformación no consiguió formar una mayoría.
Un texto asociado a la contención tampoco lo logró.
El PNUD describe un Chile que desea cambios, pero que se encuentra atravesado por una baja confianza, una sensación de transformaciones frustradas y relaciones difíciles entre ciudadanía, élites y movimientos sociales. Su análisis muestra que la conducción de los cambios depende de las relaciones entre instituciones, discursos públicos, emociones y diferentes actores sociales.
Tal vez el país intentó construir una casa común mientras sus habitantes llegaban a la obra en condiciones profundamente desiguales.
Tetra Solutions: proteger la Constitución en cuatro frentes
Aquí es donde Tetra Solutions puede ofrecer una mayor seguridad a la ciudadanía chilena.
La hipótesis de BrainLatam parte de una observación sobre los sistemas complejos: una transformación aislada puede ser absorbida, debilitada o anulada por las estructuras que permanecen intactas.
Una Constitución puede reconocer el agua mientras nuevas leyes reducen su protección.
Puede ampliar la participación mientras el dinero y la comunicación continúan concentrados.
Puede declarar la igualdad mientras una parte de la población decide bajo el hambre, la deuda y el miedo a perder el trabajo.
Tetra Solutions propone actuar simultáneamente sobre cuatro frentes: seguridad económica, una relación política revisable, soberanía y un poder capaz de hacer visibles el Tiempo y el Dinero acumulados antes de que las decisiones sean tomadas.
1. Seguridad material universal
El Drex Ciudadano y la Renta del Bioma no serían formas de ayuda reservadas para conferencias constitucionales.
Serían estructuras permanentes para toda la población.
El Drex Ciudadano representaría un ingreso individual, incondicional y continuo, distribuido mediante una futura CBDC pública de comercio minorista o una infraestructura monetaria chilena equivalente.
La Renta del Bioma permitiría que cada territorio generara recursos vinculados con la continuidad del agua, la biodiversidad, los suelos y la protección climática. Estos recursos llegarían a los habitantes y a los fondos colectivos territoriales.
Ninguno compraría votos.
Ambos ampliarían la posibilidad material de decir:
“Sí”.
“No”.
“Necesitamos comprenderlo mejor”.
“Existe otra alternativa”.
El Drex oficial de Brasil no posee actualmente esta función social. Su piloto utiliza clientes y activos simulados, sin la participación de usuarios finales reales. El Drex Ciudadano es una hipótesis de BrainLatam, no una política existente.
2. Una relación política revisable
La ciudadanía no podría desaparecer después de una elección.
La formulación original de Tetra Solutions menciona la renovación frecuente del voto. En Chile, este principio podría inspirar asambleas permanentes, rendiciones de cuentas territoriales, iniciativas populares vinculantes y mecanismos revocatorios protegidos contra la persecución y la inestabilidad fabricada.
El objetivo no sería mantener al país en una campaña permanente.
Sería impedir que un mandato se transformara en una autorización para abandonar al territorio que lo concedió.
3. Soberanía territorial e informativa
Una Constitución Jiwasa necesitaría proteger algo más que las fronteras nacionales.
Necesitaría proteger el agua, los minerales, los datos, los medios comunitarios y la capacidad pública para producir conocimiento.
Los Consejos de Bioma podrían reunir a pueblos indígenas, habitantes, municipios y representantes de la ciencia para definir límites ecológicos y evaluar transformaciones territoriales irreversibles.
Las plataformas públicas y comunitarias podrían permitir que las señales territoriales circularan sin depender completamente de la lógica comercial de la indignación.
La pregunta ya no sería solamente:
¿Quién gobierna?
También pasaría a ser:
¿Cómo hacemos que las señales de los Cuerpos-Territorios y de los Biomas lleguen a las decisiones?
Esta dirección también aparece en la propuesta de BrainLatam de una Democracia de Quorum Sensing Humano, en la cual las decisiones colectivas deberían responder a señales reales de necesidad y bienestar, y no a consentimientos fabricados mediante deuda, miedo, medios concentrados y algoritmos.
4. El Poder del Tiempo y del Dinero
¿Quién observa la desigualdad que existe antes de una decisión?
Un cuarto poder independiente podría hacer visibles:
el financiamiento político;
las puertas giratorias;
la propiedad cruzada de los medios;
la publicidad estatal;
el acceso empresarial a las autoridades;
la concentración del crédito;
el tiempo concedido a empresas y comunidades en los procesos de consulta.
Una decisión puede ser legal y, aun así, haber nacido de una distribución profundamente desigual de la influencia.
Una empresa puede preparar un proyecto durante diez años.
Una comunidad puede recibir treinta días para responder.
Ambas fueron escuchadas formalmente.
Pero no recibieron la misma cantidad de tiempo político.
Simular ahora una condición pensada para toda la población
Como el Drex Ciudadano y la Renta del Bioma todavía no existen, una investigación constitucional podría simular temporalmente esta condición.
Participantes de distintos territorios recibirían transferencias monetarias reales, suficientes e incondicionales durante un período anterior a las deliberaciones.
La estructura institucional sería experimental.
El bienestar producido tendría que ser real.
Después, podríamos observar si las personas ganan tiempo para comprender las propuestas, si imaginan alternativas anteriormente invisibles y si continúan aceptando la destrucción como la única fuente posible de trabajo.
La simulación no transformaría una política universal en un privilegio de laboratorio.
Los participantes serían una muestra temporal de una condición imaginada para toda la población.
La pregunta no sería qué texto eligieron.
Sería:
¿Qué cambia cuando nadie necesita decidir bajo una necesidad extrema?
La Constitución que podemos ayudar a nacer
Tal vez Chile no necesite solamente una tercera campaña mejor organizada.
Tal vez necesite crear las condiciones materiales, comunicacionales y territoriales para que la propia pregunta constitucional pueda ser compartida.
Podemos imaginar una Constitución que no llegue terminada a los territorios.
Comenzaría preguntando cómo debe protegerse el agua, quién permanece con las pérdidas, qué actividades sostienen la vida y qué no puede ser monetizado.
Los juristas continuarían siendo esenciales.
Pero ayudarían a transformar las necesidades en garantías comprensibles.
Las comunidades no serían simplemente consultadas.
Participarían en la definición del problema.
El Bioma dejaría de ser un escenario y pasaría a formar parte del origen de la norma.
Chile no fracasó por haberlo intentado dos veces.
Reveló la profundidad del desafío.
Una Constitución no es solamente el texto que gobierna a una población.
Es la experiencia mediante la cual una población descubre que puede crear reglas sin entregar su atención, su territorio y su futuro a los mismos centros de poder.
Cuando la seguridad material, una relación política revisable, la soberanía y la fiscalización del Tiempo y del Dinero operen juntas, quizá el “nosotros” deje de ser una palabra de campaña.
Tal vez se convierta en una presencia.
Y entonces Chile podrá decir:
Esta Constitución no nació sobre nosotros. Nació entre nosotros.
Referencias esenciales
Servicio Electoral de Chile. Resultados de los plebiscitos constitucionales de 2020, 2022 y 2023.
Senado de la República de Chile. Constitución Política de la República de Chile — texto actualizado el 16 de abril de 2026.
PNUD Chile. Informe sobre Desarrollo Humano en Chile 2024: ¿Por qué nos cuesta cambiar?
PNUD Chile. Deudas del cambio y democracia en Chile. 2026.
García-Montoya, L.; Manzi, P. From Economic to Political Power: Economic Elites and Policymaking During Times of Crisis. 2023.
Francés, F. et al. Economic Elites, Business Interest Groups, and Political Influence in Digital Media. 2026.
BrainLatam. Tetra Solution — Política, Economía, Gobernanza y Seguridad Nacional. 2025.
BrainLatam. Neuroeconomía: cómo sería el mundo con TetraSolution. 2020.
BrainLatam. Democracia de Quorum Sensing Humano: otra forma de decidir en sociedad. 2025.
BrainLatam. Chile — Principios fundamentales para una nueva Constitución chilena: política decolonial. 2025.