APUS: el cuerpo más allá de la piel
APUS: el cuerpo más allá de la piel
¿Y si el cuerpo no terminara donde acaba la piel, sino que continuara en la montaña, el agua, la casa, la calle, la selva y el territorio?
Esta pregunta está en el centro del concepto de APUS. En la perspectiva BrainLatam2026, APUS significa propiocepción extendida: la capacidad del cuerpo de orientarse no solo por músculos, articulaciones, postura y movimiento, sino también por el ambiente que habita, los vínculos que lo sostienen y el territorio que da sentido a la existencia.
La ciencia suele definir la propiocepción como la percepción de la posición y del movimiento del cuerpo. Explica cómo sabemos dónde está nuestra mano incluso con los ojos cerrados, cómo ajustamos el equilibrio al caminar y cómo el cuerpo se organiza en el espacio. Pero, cuando miramos desde América Latina, los pueblos originarios y el pensamiento cuerpo-territorio, esta definición todavía es pequeña. El cuerpo no se orienta solamente dentro de sí mismo. También se orienta por el mundo que habita.
Respiramos diferente al entrar en una selva. El cuerpo se relaja ante un paisaje seguro. La atención cambia cerca del agua. La postura se contrae en una calle violenta. Una casa puede acoger o aprisionar. Una montaña puede funcionar como referencia de estabilidad. Un río puede organizar memoria, infancia y pertenencia. Esto no es solo imaginación. Es el cuerpo regulando su existencia a partir del territorio.
Por eso, APUS no es una metáfora. Es una forma de decir que el cuerpo posee mapas que van más allá de la piel. Estos mapas son sensoriales, afectivos, sociales y territoriales. El cuerpo siente el suelo que pisa, la calidad del aire, la presencia de los otros, la confianza o la amenaza de un ambiente, la memoria de un lugar y la posibilidad de pertenecer.
Desde la perspectiva del cuerpo-territorio, esta idea gana fuerza. Rogério Haesbaert muestra que, en la lectura latinoamericana, el territorio no es solamente un área controlada por leyes o por el Estado. Involucra cuerpo, tierra, pueblos originarios, feminismos decoloniales y el territorio-cuerpo de la Tierra. Es decir, el territorio es espacio de vida y de r-existencia, no apenas propiedad o recurso económico.
APUS aparece justamente en este pasaje: cuando el cuerpo deja de ser entendido como organismo aislado y comienza a ser percibido como cuerpo en continuidad con el territorio. El cuerpo humano no es una máquina cerrada. Es una apertura sensible al mundo. Siente clima, relieve, luz, sonido, presencia, ausencia, amenaza y cuidado.
Las referencias latinoamericanas recientes sobre cuerpo-territorio refuerzan esta visión. El cuerpo no puede separarse de la tierra, porque la violencia contra el territorio también se expresa como violencia contra los cuerpos. En los feminismos indígenas y comunitarios, el cuerpo aparece como primer territorio de lucha, pero nunca desligado del territorio-tierra, de la comunidad y de los seres vivos.
Esto es decisivo para APUS. Cuando la tierra es herida, el cuerpo también es herido. Cuando el agua es contaminada, no enferma solo el ambiente; también cambia la orientación corporal, afectiva y colectiva. Cuando la selva desaparece, desaparece una parte de la propiocepción extendida de una comunidad. El cuerpo pierde referencias de mundo.
La colonización, en este sentido, no tomó solamente tierras. Cortó el APUS. El territorio vivo fue dividido en papeles: títulos, escrituras, contratos, deudas, garantías, fondos, activos y apalancamientos financieros. La montaña se convirtió en propiedad. El agua se convirtió en negocio. La selva se convirtió en recurso. La tierra se convirtió en mercancía. El APUS fue descuartizado.
Cuando esto ocurre, el cuerpo pierde el todo. Sigue vivo, pero su orientación se empobrece. Comienza a vivir en fragmentos: casa separada de la calle, calle separada de la ciudad, ciudad separada de la tierra, trabajo separado de la vida, dinero separado del cuidado. La persona empieza a sentirse “individuo” como si eso significara estar sola. Pero el individuo aislado es una invención pobre frente a la complejidad de la vida.
Aquí la neurociencia contemporánea empieza a ofrecer pistas importantes, aunque todavía use un lenguaje limitado. Los estudios con fNIRS/NIRS, EEG, multimodalidad e hyperscanning investigan cómo cerebros y cuerpos se acoplan durante cooperación, vínculo, apego, empatía, interacción grupal y desarrollo. Estas investigaciones muestran que no basta medir un cerebro aislado: es necesario considerar comportamiento, fisiología, contexto social y relación.
El campo del hyperscanning corporificado avanza todavía más al estudiar la interacción social con mediciones simultáneas del cerebro y del cuerpo. Esto es importante porque la pertenencia no es solo neural. También es respiratoria, postural, cardíaca, muscular, afectiva y territorial.
Aun así, falta un lenguaje más decolonial. La ciencia habla de “sincronía neural”, “sincronía entre cerebros”, “coordinación social” y “validez ecológica”. Estos términos son útiles, pero todavía no alcanzan plenamente lo que APUS nombra: el cuerpo no está apenas interactuando con otro cuerpo; está orientándose dentro de un campo mayor de pertenencia.
Cuando usamos EEG, fNIRS, respiración, HRV/RMSSD, GSR, EMG y movimiento corporal en estudios multimodales, podemos comenzar a medir este cuerpo expandido. Podemos observar cómo una persona cambia frente a un paisaje, una música, una conversación, una rueda, un aula, una amenaza o un ambiente de confianza. Pero la pregunta necesita cambiar.
No basta preguntar: ¿qué ocurre en el cerebro?
Necesitamos preguntar: ¿qué territorio está formando este cuerpo?
No basta preguntar: ¿qué área cerebral se activó?
Necesitamos preguntar: ¿qué APUS fue activado, herido o restaurado?
Este cambio es fundamental para una Neurociencia Decolonial. El cerebro no debe ser tratado como un órgano abstracto separado del territorio. Es parte de un cuerpo que respira, se posiciona, se defiende, confía, aprende y pertenece. Y ese cuerpo siempre está en algún lugar.
APUS también ayuda a comprender por qué ciertos ambientes favorecen creatividad, fruición y metacognición, mientras otros empujan el cuerpo hacia la defensa. Un territorio acogedor amplía el cuerpo. Un territorio violento contrae el cuerpo. Un territorio excesivamente privatizado fragmenta el cuerpo. Un territorio vivo permite que el cuerpo piense mejor.
Por eso, APUS se conecta directamente con la Zona 2. Cuando el cuerpo siente suficiente seguridad, puede disminuir la defensa, ampliar la atención, respirar mejor, percibir matices, actualizar creencias y crear nuevas posibilidades. La Zona 2 no nace solo dentro de la cabeza. Depende del cuerpo situado, del ambiente y de la pertenencia.
Del mismo modo, un APUS herido puede empujar el cuerpo hacia la Zona 3. Cuando una niña o un niño crece sin poder confiar en el colectivo, cuando la ciudad amenaza, cuando la tierra se vuelve disputa, cuando el dinero organiza todo y cuando el territorio se reduce a propiedad, el cuerpo aprende a protegerse. Estrecha la atención, endurece la postura y comienza a vivir como si el mundo fuera siempre amenaza.
La gran contribución de APUS es mostrar que la pertenencia no es solo una idea bonita. La pertenencia es orientación corporal. Es saber dónde se está. Es sentir que el cuerpo tiene suelo, vínculo, paisaje, memoria y futuro. Sin APUS, una persona puede tener dirección, pero no necesariamente territorio. Puede tener casa, pero no necesariamente pertenencia. Puede tener dinero, pero no necesariamente mundo.
Por eso, APUS también es político. Si el cuerpo se extiende en el territorio, destruir el territorio es destruir parte del cuerpo. Si privatizar todo fragmenta la experiencia colectiva, entonces la política necesita reconstruir condiciones de pertenencia. Educación, salud, seguridad, vivienda, agua, selva, plaza, calle y tecnología no son temas separados. Todos organizan o desorganizan el APUS.
En el futuro, cuando hablemos del DREX Ciudadano, esta conexión será todavía más clara. Si el dinero nace solamente en los bancos, en la deuda y en la especulación, refuerza el APUS descuartizado. Pero si el dinero nace en el ciudadano como metabolismo básico del territorio, puede volver a circular como energía social mínima para sostener vida, cuidado y pertenencia.
APUS, por lo tanto, es el cuerpo más allá de la piel. Es la montaña sentida como estabilidad. Es el agua sentida como continuidad. Es la casa sentida como abrigo. Es la calle sentida como confianza o amenaza. Es la selva sentida como respiración ampliada. Es el territorio sentido como parte de la propia conciencia.
No pensamos a pesar del territorio.
Pensamos con el territorio.
Y tal vez esta sea una de las grandes tareas de la Neurociencia Decolonial: mostrar que el cuerpo nunca estuvo solo. Siempre fue más que piel. Siempre fue APUS.
Referencias
DAMASIO, Antonio. Feeling & Knowing: Making Minds Conscious. New York: Pantheon Books, 2021.
Base para comprender la conciencia como proceso corporal, integrado a la regulación del organismo, la interocepción y la propiocepción.
HAESBAERT, Rogério. “Do corpo-território ao território-corpo (da Terra): contribuições decoloniais.” GEOgraphia, v. 22, n. 48, 2020.
Referencia central para articular cuerpo-territorio, territorio-cuerpo de la Tierra, pueblos originarios y pensamiento decolonial latinoamericano.
KRENAK, Ailton. Futuro Ancestral. São Paulo: Companhia das Letras, 2022.
Ayuda a pensar la pertenencia como continuidad entre cuerpo, río, montaña, memoria y territorio.
D’ARCANGELIS, Carol Lynne; QUIROGA, Lorna. “Cuerpo-Territorio: Towards Feminist Solidarities in the Americas.” Revista Eletrônica da ANPHLAC, n. 35, 2023.
Importante para relacionar cuerpo-territorio, feminismos indígenas, colonialismo, extractivismo y violencia contra la tierra y los cuerpos.
DE FELICE, Silvia et al. “Relational Neuroscience: Insights from Hyperscanning Research.” Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 2025.
Propone la neurociencia relacional como campo para estudiar dinámicas entre cerebros, apego, cooperación, empatía y grupos.
GRASSO-CLADERA, Aitana et al. “Embodied Hyperscanning for Studying Social Interaction: A Scoping Review of Simultaneous Brain and Body Measurements.” Social Neuroscience, 2025.
Relaciona hyperscanning, mediciones corporales, fisiología e interacción social, apoyando la idea del cuerpo relacional.