Jackson Cionek
30 Views

Antes de la Pantalla, el Cuerpo: Jiwasa, Juego y Neurociencia Decolonial de la Infancia

Antes de la Pantalla, el Cuerpo: Jiwasa, Juego y Neurociencia Decolonial de la Infancia

Del Cuerpo al Brain Bee: Neurociencia Decolonial para Adolescentes de América Latina

Antes de hablar de pantallas, tal vez necesitamos volver a una escena muy simple.

Un niño pequeño mira a alguien.
Alguien le devuelve la mirada.
El niño balbucea.
Alguien responde.
El niño señala.
Alguien acompaña el gesto.
El niño cae.
Alguien espera, ayuda o simplemente permanece cerca.
El niño intenta otra vez.

Ahí es donde la infancia empieza a pensar.

No empieza en la aplicación.
No empieza en el video educativo.
No empieza en la promesa de que el niño va a “aprender más rápido” porque está frente a muchos estímulos.

Empieza en el cuerpo.
En el rostro.
En la voz.
En el suelo.
En el abrazo.
En la espera.
En el juego.
En la respuesta de otro ser humano.

Y tal vez por eso este primer blog de la serie necesita comenzar con una frase que vamos a repetir muchas veces:

Jiwasa: nadie se regula solo todo el tiempo.

La Revista Yvirá, vinculada a la Cátedra UNESCO de Ciencia para la Educación, publicó un texto importante sobre la primera infancia en la era digital, llamando la atención sobre la necesidad de un uso consciente, mediado y equilibrado de las pantallas, sin perder el juego presencial, las interacciones sociales y los vínculos humanos.
https://yvira.org/artigo/a-primeira-infancia-na-era-digital/

Nuestra pregunta BrainLatam2026 nace exactamente aquí:

¿qué ocurre cuando toda una infancia empieza a ser regulada más por pantallas que por cuerpos presentes?

No necesitamos responder esto con culpa.
Ni con moralismo.
Ni convirtiendo a padres, madres, docentes y cuidadores en enemigos.

La pregunta es más grande.

¿Qué tipo de mundo estamos ofreciendo para que un niño lo sienta?
¿Qué tipo de territorio toca?
¿Qué tipo de rostro responde a su rostro?
¿Qué tipo de tiempo dejamos para que pueda equivocarse, repetir, caer, reír, esperar y jugar?

Una pantalla no es solo una pantalla: ocupa un lugar en el cuerpo

Cuando un niño está frente a una pantalla, no está solamente “viendo contenido”.

Está dejando de mirar otra cosa.
De escuchar otra voz.
De tocar otro material.
De negociar con otro niño.
De esperar su turno.
De frustrarse con un objeto real.
De inventar una regla.
De entrar en una conversación que no estaba preparada de antemano.

Este tal vez sea el punto más delicado.

El problema no es solamente contar minutos de pantalla.
La pregunta más profunda es:

¿qué está sustituyendo la pantalla en ese momento?

¿Está sustituyendo conversación?
¿Está sustituyendo sueño?
¿Está sustituyendo afecto físico?
¿Está sustituyendo comer juntos?
¿Está sustituyendo calle, patio, plaza, ronda, danza, cuerpo, desorden, silencio?

Un estudio publicado en JAMA Pediatrics en 2024 acompañó a niños de 12 a 36 meses y encontró una asociación negativa entre tiempo de pantalla y conversación entre padres e hijos: a mayor tiempo de pantalla, menores fueron las medidas de palabras adultas escuchadas, vocalizaciones infantiles y turnos conversacionales entre adultos y niños.
https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2815514

Podemos leer este dato de forma simple: cuando la pantalla entra demasiado, la conversación puede salir.

Pero en nuestro lenguaje ocurre algo todavía más profundo: cuando la conversación sale, el Jiwasa se debilita.

Porque un niño no aprende lenguaje como quien descarga un archivo.
Aprende lenguaje entrando en un campo vivo de presencia.

Alguien habla.
El niño siente.
El niño intenta.
Alguien responde.
El niño ajusta.
Alguien sonríe.
El niño repite.
Alguien se sorprende.
El niño cambia.

Así el cerebro empieza a descubrir que existir es participar.

Jugar es una forma de ciencia antes de la ciencia

Tal vez nos acostumbramos a tratar el juego como una pausa.

El niño estudia, después juega.
El niño aprende, después juega.
El niño hace algo “serio”, después juega.

Pero ¿y si invertimos esto?

¿Y si jugar es una de las primeras formas de investigación?

Cuando un niño apila objetos, está probando gravedad, fuerza, equilibrio y frustración.
Cuando corre detrás de otro niño, está probando distancia, velocidad, intención y límite.
Cuando inventa una historia, está probando memoria, imaginación, lenguaje y emoción.
Cuando espera su turno, está probando autorregulación.
Cuando pierde un juego, está probando su propio cuerpo frente a la frustración.

Jugar es laboratorio.
Solo que no parece laboratorio porque no tiene bata.

Un estudio de 2022 sobre aulas de educación infantil basadas en el juego observó cómo los docentes apoyan la autorregulación de los niños en contextos lúdicos, mostrando que el juego y la mediación adulta pueden participar en el desarrollo regulatorio.
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0883035522001343

Una revisión sistemática de 2025 sobre autorregulación emocional en preescolar también refuerza que la educación infantil es fundamentalmente relacional: la autorregulación emocional de los niños se desarrolla dentro de interacciones, vínculos y ambientes educativos que sostienen el desarrollo social y académico.
https://www.mdpi.com/2227-7102/15/2/137

Aquí podemos detenernos un poco y percibir:

la autorregulación no nace en aislamiento.
Nace como co-regulación.

Primero alguien regula con el niño.
Después el niño empieza a llevar ese ritmo hacia adentro.

Primero alguien ayuda a esperar.
Después el niño aprende a esperar.

Primero alguien nombra el susto.
Después el niño empieza a reconocer el susto.

Primero alguien sostiene el tiempo.
Después el niño empieza a sentir su propio tiempo.

Por eso Jiwasa no es solo una idea bonita.
Es una clave para pensar infancia, escuela, familia, neurociencia y política pública.

Zona 2: cuando el cuerpo puede aprender sin defenderse todo el tiempo

Un niño no necesita un mundo perfecto para desarrollarse.

Necesita un mundo suficientemente seguro para poder explorar.

Este punto es importante: seguridad no significa ausencia de desafío.
Seguridad significa la posibilidad de intentar sin ser destruido por el error.

En el lenguaje BrainLatam2026, llamamos a esto Zona 2.

Zona 2 es cuando el cuerpo puede sentir curiosidad.
Puede equivocarse.
Puede volver.
Puede intentar otra vez.
Puede jugar sin estar todo el tiempo en alerta.

Cuando un niño está en Zona 2, no necesita gastar toda su energía defendiéndose.
Queda energía para lenguaje, vínculo, imaginación, gesto, atención y aprendizaje.

UNICEF afirma que las experiencias desde el nacimiento hasta la entrada en la escuela tienen un impacto profundo en el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social, destacando los primeros 1.000 días como un período sensible para el crecimiento y el desarrollo cerebral.
https://www.unicef.org/

Si tomamos esto en serio, la primera infancia deja de ser solamente un asunto privado de la familia y pasa a ser también un asunto de Estado, ciudad, escuela, territorio y futuro.

No basta con decirle a la familia: “reduzcan las pantallas”.
Necesitamos preguntar:

¿Hay una plaza segura?
¿Hay una escuela con tiempo para jugar?
¿Hay un adulto menos agotado?
¿Hay alimento?
¿Hay vínculo comunitario?
¿Hay política pública que permita presencia?

Sin eso, la crítica a las pantallas se convierte en una crítica injusta a quienes ya están sobrecargados.

La Neurociencia Decolonial necesita evitar esa trampa.

No se trata de culpar a la madre cansada, al padre que trabaja, a la profesora sobrepasada, a la abuela que cuida a todos, o a la familia que usa la pantalla para sobrevivir el día.

La pregunta es sistémica:

¿por qué creamos una sociedad en la que la pantalla se volvió cuidadora sustituta de tantas infancias?

APUS: el territorio también educa

Un niño no se desarrolla solamente dentro del cerebro.

Se desarrolla en el suelo que pisa.
En la casa donde circula.
En la escuela donde juega.
En la calle que puede o no puede cruzar.
En la plaza que existe o no existe.
En el calor, el ruido, la violencia, el cuidado, el árbol, el cemento, el agua, la comida.

Eso es APUS: cuerpo-territorio, propiocepción extendida, la percepción de que el cuerpo no termina en la piel.

Cuando un niño corre, salta, cae, baila, trepa, se agacha, empuja, tira, abraza, se esconde y aparece de nuevo, está formando mapas corporales del mundo. Está aprendiendo distancia, peso, textura, ritmo, peligro, confianza y posibilidad.

Cuando la infancia queda demasiado reducida a la pantalla, el APUS se estrecha.

Los ojos reciben mucho.
El dedo desliza mucho.
Pero el cuerpo entero experimenta poco.

Y tal vez necesitamos decirlo con cuidado:

una pantalla puede mostrar el mundo,
pero no sustituye el mundo.

Puede mostrar un árbol,
pero no sustituye treparlo, tocarlo, olerlo, sentir miedo, equilibrar el pie y mirar desde arriba.

Puede mostrar una ronda,
pero no sustituye el cuerpo esperando el ritmo de otro cuerpo.

Puede mostrar una danza,
pero no sustituye la vergüenza, la risa, el intento y el descubrimiento de que el cuerpo también piensa.

La infancia capturada por el algoritmo

Aquí entramos en un punto más político.

Las pantallas no son solamente herramientas neutrales.
Muchas plataformas digitales están diseñadas para capturar atención, prolongar permanencia y transformar comportamiento en datos.

Para un adulto, esto ya es difícil.
Para un niño pequeño, que todavía está formando autorregulación, lenguaje y vínculo, es todavía más delicado.

Una revisión de alcance publicada en 2025 en Frontiers in Developmental Psychology analizó estudios sobre niños de 0 a 36 meses y reforzó que los efectos del tiempo de pantalla en el desarrollo necesitan ser pensados con matices, considerando edad, contexto, contenido, características del niño y mediación adulta.
https://www.frontiersin.org/journals/developmental-psychology/articles/10.3389/fdpys.2024.1439040/full

Ese matiz importa.

No necesitamos caer en dos extremos:

“toda pantalla destruye”
o
“la tecnología es inevitable y no hay nada que hacer”.

La posición más madura es otra:

la tecnología necesita llegar después del cuerpo, no en lugar del cuerpo.

Primero el rostro.
Primero el suelo.
Primero la mano.
Primero el juego.
Primero el vínculo.
Primero el territorio.

Después, sí, la tecnología puede ser mediada, conversada, comprendida y usada como herramienta.

Pero cuando la pantalla llega antes de la presencia, antes del lenguaje vivo, antes del juego corporal, antes de la autorregulación compartida, puede reorganizar la infancia alrededor de la captura.

Y aquí la Neurociencia Decolonial necesita ser firme:

no queremos niños contra la tecnología.
Queremos niños que no sean gobernados por algoritmos antes de aprender a sentir su propio cuerpo.

La pregunta que podemos llevar al Brain Bee

Si un adolescente lee este texto y se interesa por la neurociencia, tal vez pueda notar algo bonito:

el Brain Bee no necesita empezar con una pregunta lejana de la vida.

Puede empezar así:

¿por qué un niño aprende mejor cuando alguien le devuelve la mirada?
¿cómo el juego regula el cuerpo?
¿qué ocurre en el cerebro cuando un niño espera su turno?
¿cómo el tiempo de pantalla cambia las conversaciones entre adultos y niños?
¿cómo participa el territorio en la atención?

Estas preguntas ya son neurociencia.

Podríamos imaginar un estudio BrainLatam2026 comparando tres situaciones:

un niño jugando libremente con otro niño;
un niño jugando con mediación adulta;
un niño mirando una pantalla de forma pasiva.

La pregunta no sería solamente: “¿qué actividad enseña más?”.
La pregunta sería:

¿en qué situación aparece más Jiwasa?

Podríamos observar turnos de conversación, gestos, mirada compartida, espera, iniciativa, frustración y retorno a la calma. En investigaciones futuras, también podríamos usar EEG, fNIRS, eye-tracking, respiración, GSR y HRV/RMSSD para investigar atención, co-regulación y señales autonómicas en contextos naturales de juego.

La hipótesis BrainLatam2026 sería simple:

cuando existe cuerpo presente, respuesta humana y territorio compartido, el niño tiene más posibilidad de entrar en Zona 2.

Y Zona 2 es donde la curiosidad respira.

DREX Ciudadano: la infancia como metabolismo del Estado

Si cada niño es una unidad viva del Estado, el cuidado de la primera infancia no puede depender solo de la suerte de nacer en una familia con tiempo, renta, plazas, buena escuela y adultos disponibles.

Aquí entra el DREX Ciudadano como metáfora y como propuesta de metabolismo público.

Así como una célula necesita energía para participar del cuerpo, un niño necesita condiciones materiales y afectivas para participar de la sociedad.

Eso incluye alimento, escuela, vínculo, seguridad, territorio, cultura, juego, salud, presencia y protección contra la captura temprana de la atención.

No es caridad.
Es inteligencia sistémica.

Una sociedad que cuida la primera infancia reduce sufrimiento futuro.
Reduce violencia futura.
Reduce fracaso escolar futuro.
Reduce captura algorítmica futura.

Y más que reducir daños, aumenta posibilidades.

El niño que juega puede convertirse en un adolescente curioso.
El adolescente curioso puede encontrar el Brain Bee.
El Brain Bee puede abrir camino hacia la investigación.
La investigación puede volver al territorio como una ciencia más justa, más corporal, más latinoamericana.

Cierre: tal vez solo estamos recordando

Tal vez este texto no esté diciendo algo completamente nuevo.

Tal vez solo esté recordando algo que el cuerpo ya sabe.

Antes de la pantalla, estuvo el rostro.
Antes del contenido, estuvo la presencia.
Antes de la performance, estuvo el juego.
Antes de la palabra, estuvo el gesto.
Antes de la ciencia, estuvo la curiosidad.
Antes del Brain Bee, estuvo un niño intentando entender el mundo con el cuerpo entero.

Una Neurociencia Decolonial de la infancia comienza cuando devolvemos al niño el derecho de sentir el mundo antes de ser capturado por él.

Y si escuchamos con calma, tal vez la frase vuelva otra vez:

Jiwasa: nadie se regula solo todo el tiempo.

Ni el niño.
Ni el adolescente.
Ni el docente.
Ni la familia.
Ni la sociedad.

Aprendemos juntos.
Nos regulamos juntos.
Pensamos juntos.

Y tal vez así una nueva generación latinoamericana pueda llegar a la neurociencia: no huyendo del cuerpo, sino empezando por él.


Referencias posteriores a 2021

Brushe, M. E. et al. (2024). Screen Time and Parent-Child Talk When Children Are Aged 12 to 36 Months. JAMA Pediatrics.
https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2815514

Takahashi, I. et al. (2023). Screen Time Exposure at Age 1 Year and Developmental Delay at Ages 2 and 4 Years. JAMA Pediatrics.
https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2808593

Sticca, F.; Brauchli, V.; Lannen, P. (2025). Screen on = development off? A systematic scoping review and a developmental psychology perspective on the effects of screen time on early childhood development. Frontiers in Developmental Psychology.
https://www.frontiersin.org/journals/developmental-psychology/articles/10.3389/fdpys.2024.1439040/full

Pyle, A. et al. (2022). Supporting children’s self-regulation development in play-based kindergarten classrooms. International Journal of Educational Research.
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0883035522001343

Nilfyr, K.; Plantin Ewe, L. (2025). Thriving Children’s Emotional Self-Regulation in Preschool: A Systematic Review Discussed from an Interactionist Perspective. Education Sciences.
https://www.mdpi.com/2227-7102/15/2/137

UNICEF. (2023). Early Childhood Development: UNICEF Vision for Every Child.
https://www.unicef.org/

Linhares, M. B. M.; Branco, M. S. S.; Souza, M. T. C. C. A primeira infância na era digital. Revista Yvirá / Cátedra UNESCO de Ciência para Educação.
https://yvira.org/artigo/a-primeira-infancia-na-era-digital/








#eegmicrostates #neurogliainteractions #eegmicrostates #eegnirsapplications #physiologyandbehavior #neurophilosophy #translationalneuroscience #bienestarwellnessbemestar #neuropolitics #sentienceconsciousness #metacognitionmindsetpremeditation #culturalneuroscience #agingmaturityinnocence #affectivecomputing #languageprocessing #humanking #fruición #wellbeing #neurophilosophy #neurorights #neuropolitics #neuroeconomics #neuromarketing #translationalneuroscience #religare #physiologyandbehavior #skill-implicit-learning #semiotics #encodingofwords #metacognitionmindsetpremeditation #affectivecomputing #meaning #semioticsofaction #mineraçãodedados #soberanianational #mercenáriosdamonetização
Author image

Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States