ADN, territorio y neurodesarrollo - de la gestación a la muerte
ADN, territorio y neurodesarrollo - de la gestación a la muerte
¿Qué condiciones permiten que una vida exprese sus posibilidades?
Antes de la primera palabra, de la primera clase e incluso del primer movimiento percibido por una familia, una vida ya se encuentra en relación.
Existe un ADN, pero también un útero, una alimentación, una temperatura, sonidos, afectos, contaminación, condiciones económicas, lenguas, expectativas y un territorio que recibe a quien está llegando. Comencemos, entonces, construyendo juntos la pregunta:
¿El ADN contiene a una persona terminada o abre posibilidades que solo pueden emerger en el encuentro con un territorio?
La biología contemporánea nos permite alejarnos de la idea del ADN como destino fijo. Los genes participan en el desarrollo, pero su actividad ocurre mediante procesos de regulación celular y en interacción con las condiciones ambientales.
La epigenética estudia mecanismos capaces de modificar la actividad de los genes sin cambiar la secuencia del ADN. Esto no significa que cada experiencia “reescriba nuestros genes”, ni que una marca epigenética determine inevitablemente el futuro. Significa que la biología es relacional.
Los primeros mil días, pero no los únicos
Un grupo de especialistas latinoamericanos encabezado por Roberto Debbag describió los primeros mil días —desde la gestación hasta el segundo año de vida— como un periodo especialmente importante para la nutrición, la inmunidad, el crecimiento y el neurodesarrollo.
También señalaron que la pobreza, las enfermedades infecciosas, la atención materna insuficiente y el acceso desigual a los alimentos afectan profundamente esta etapa en América Latina y el Caribe.
Pero construyamos juntos otra pregunta:
¿Reconocer un periodo sensible significa necesariamente aceptar que la puerta se cierra después?
Una etapa puede ser especialmente importante sin convertirse en una sentencia irreversible. La NeuroEducación del Weichö debe evitar dos extremos: afirmar que las condiciones iniciales no importan o concluir que todo quedó decidido durante la infancia.
El ADN encuentra un mundo
Los investigadores brasileños Maria Clara de Magalhães-Barbosa, Arnaldo Prata-Barbosa y Antonio José Ledo Alves da Cunha revisaron cómo las adversidades intensas o prolongadas, cuando ocurren sin el apoyo protector suficiente de personas adultas y vínculos estables, pueden afectar el aprendizaje, el comportamiento, la salud y los sistemas fisiológicos de regulación del estrés.
También presentan los mecanismos epigenéticos como una posible dimensión de este proceso, reconociendo que las alteraciones pueden ser temporales o duraderas, pero no necesariamente irreversibles.
Esto nos permite formular una primera hipótesis de BrainLatam:
La libertad de una vida no consiste en escapar de su biología, sino en encontrar condiciones para que sus posibilidades biológicas, afectivas, culturales y creativas no sean restringidas innecesariamente.
La expresión “libertad de expresión del ADN” no debe interpretarse como una afirmación molecular literal. El ADN no posee una voluntad escondida que espera ser liberada.
La expresión funciona como una ventana conceptual para preguntar por qué algunas posibilidades humanas son descritas como ausentes cuando quizá nunca encontraron alimentación, seguridad, lenguaje, estimulación, cuidado o pertenencia suficientes para hacerse perceptibles.
Ni los genes solos ni el ambiente solo
Karen Sánchez-Luquez, Marina Carpena, Luciana Tovo-Rodrigues y otros investigadores estudiaron a más de cuatro mil niños de las cohortes de nacimiento de Pelotas, en Brasil.
La investigación, publicada en 2024, examinó factores genómicos, estimulación durante la primera infancia e inteligencia a los seis años. Tanto las diferencias genómicas como la estimulación inicial contribuyeron a los resultados observados, pero los hallazgos no respaldan una explicación simple en la que los genes o el ambiente, por separado, determinen a la persona.
La pregunta habitual —“¿Cuánto proviene de los genes y cuánto proviene del ambiente?”— ya separa aquello que la vida nunca presentó de forma separada.
¿Podemos formular otra pregunta?
¿Cómo están encontrándose las posibilidades de este ADN con este territorio específico?
Ese territorio incluye mucho más que un lugar físico. Incluye la alimentación, las relaciones familiares, los libros disponibles, las lenguas habladas, la violencia, el afecto, las tecnologías digitales, la calidad del aire, las expectativas sociales y el acceso a recursos colectivos.
La desigualdad también participa en el desarrollo
En Chile, Alejandra Abufhele, Dante Contreras, Esteban Puentes, Amanda Telias y Natalia Valdebenito acompañaron las diferencias socioeconómicas en el desarrollo infantil entre 2010 y 2017.
Factores como la escolaridad materna, la presencia de libros en el hogar, la asistencia a la educación inicial y las condiciones familiares explicaron parte de las diferencias observadas. Sin embargo, continuó existiendo una brecha socioeconómica importante en el lenguaje receptivo.
Esto es relevante porque una intervención educativa aislada no compensa necesariamente una desigualdad estructural persistente.
Cuando un niño presenta dificultades para aprender, ¿dónde localizamos la causa?
¿En el cerebro? ¿En la familia? ¿En la enseñanza? ¿En el hambre? ¿En el miedo? ¿En la lengua utilizada por la escuela? ¿En la distancia entre los conocimientos del niño y aquellos que la institución reconoce como legítimos?
La NeuroEducación del Weichö no niega las diferencias individuales. Pregunta si las condiciones que rodean esas diferencias amplían o reducen sus posibilidades de expresión.
El neurodesarrollo no termina en la infancia
El neurodesarrollo no debería limitarse a la infancia y la adolescencia.
A lo largo de la vida continuamos aprendiendo, reorganizando estrategias, construyendo relaciones, perdiendo determinadas capacidades y desarrollando nuevas formas de participación.
Agustín Ibáñez y una red de investigación predominantemente latinoamericana revisaron estudios sobre envejecimiento saludable que reunieron aproximadamente a 146.000 participantes de la región.
Encontraron diferencias importantes entre países y una baja capacidad de generalización de los modelos desarrollados principalmente en Estados Unidos y Europa. El análisis refuerza que la cognición y la capacidad funcional durante el envejecimiento dependen de condiciones sociales, sanitarias, demográficas y territoriales heterogéneas.
Otro estudio regional, con más de 44.000 participantes, encontró que los determinantes sociales, la salud mental y las condiciones cardiometabólicas estaban fuertemente asociados con el envejecimiento saludable en América Latina y el Caribe.
Estos resultados cuestionan la idea de que envejecer pueda explicarse únicamente por la edad cronológica o por decisiones individuales sobre el estilo de vida.
Un futuro que también puede ser ancestral
En Futuro ancestral, publicado en 2022, el pensador indígena brasileño Ailton Krenak desorganiza la suposición colonial de que avanzar significa abandonar las relaciones ancestrales.
Su pensamiento nos invita a reconsiderar el desarrollo a partir de las relaciones entre generaciones, territorios, ríos y formas de vida que las instituciones modernas han tratado como recursos o como simples escenarios.
Ahora podemos completar juntos la idea central:
El ADN ofrece posibilidades. El territorio participa en cuáles de esas posibilidades encuentran condiciones para emerger. El neurodesarrollo es el movimiento continuo de esa relación, desde la gestación hasta la muerte.
Un Estado Responsable no promete fabricar personas perfectas. Tampoco atribuye exclusivamente a los genes, a las familias o a las decisiones individuales los efectos del hambre, la violencia, la contaminación y el abandono.
Pregunta:
¿Qué condiciones estamos construyendo para que cada Cuerpo-Territorio pueda continuar aprendiendo, perteneciendo y generando mundos durante toda la vida?
Y dejamos abierta una pregunta para todos nosotros:
¿Cuántas capacidades descritas como ausentes simplemente nunca encontraron un territorio en el que pudieran hacerse perceptibles?
Referencias comentadas
Debbag, R. et al. (2023). Are the first 1,000 days of life a neglected vital period…?
El grupo latinoamericano identifica la gestación y los primeros dos años como un periodo fundamental para la nutrición, la inmunidad, la salud y el neurodesarrollo, destacando las desigualdades materiales existentes en la región.
Magalhães-Barbosa, M. C.; Prata-Barbosa, A.; da Cunha, A. J. L. A. (2022). Toxic stress, epigenetics and child development.
La revisión brasileña explica cómo la adversidad prolongada, sin apoyo relacional suficiente, puede afectar los sistemas de regulación del estrés y el desarrollo, incluyendo posibles mecanismos epigenéticos.
Sánchez-Luquez, K. Y. et al. (2024). Evaluation of genomic factors and early childhood stimulation on child intelligence.
A partir de las cohortes de Pelotas, el estudio muestra que los factores genómicos y la estimulación infantil contribuyen a los resultados cognitivos sin convertir a ninguno de ellos en un destino aislado.
Abufhele, A. et al. (2022). Socioeconomic gradients in child development: Evidence from a Chilean longitudinal study.
La investigación chilena demuestra que las condiciones educativas y familiares explican parte, pero no la totalidad, de las desigualdades socioeconómicas observadas en el desarrollo del lenguaje infantil.
Murray, J. et al. (2024). Life-course influences of poverty on violence and homicide.
Al acompañar una cohorte brasileña desde el nacimiento hasta la edad adulta, el estudio relaciona la pobreza acumulada, especialmente en la juventud, con la violencia posterior, cuestionando explicaciones exclusivamente morales o individuales.
Ibáñez, A. et al. (2024). Healthy aging meta-analyses and scoping review of risk factors across Latin America.
La revisión muestra que los patrones de envejecimiento son muy heterogéneos en América Latina y no pueden explicarse adecuadamente mediante modelos producidos principalmente en el Norte Global.
Krenak, A. (2022). Futuro ancestral.
Krenak propone imaginar el futuro no como una separación de la ancestralidad y del territorio, sino como la renovación de las relaciones que sostienen la vida colectiva.
¿Necesitamos una versión más extensa para explicar mejor la epigenética, el Cuerpo-Territorio 5D y las diferencias entre neurodesarrollo, aprendizaje y envejecimiento?